jueves, 27 de febrero de 2014

El mundo del equilibrio 3 - Capitulo 1 - Araxiel y Sirrah

El mundo del equilibrio 3


Capitulo 1


 Araxiel y Sirrah

La muerte no es el final de todo… ahora que no veo, no respiro, ahora que no puedo sentir calor. Ahora que no puedo volver a escuchar el llanto de un ser querido, ahora que las masacres de esta guerra se van eclipsando, ahora que el olor de la sangre dejaba de ser el perfume que podía oler en todos estos años, ahora entiendo todo, Araxiel… perdóname, no… ¡no sabía!, ahora puedo estar en tu piel, en tus ojos y en tu esencia…. Ahora recuerdo, si recuerdo quien eres y quien llegaste a querer ser...

-Jared ¿Por qué cargas el rosario de mamá?

Jared se quedó sonriendo a pesar de que el frio invernal no dejaba de aturdirle, sus brazos y sus pies no dejaban de temblar más aun así Jared aferraba fuertemente el rosario de piedras verdes, y se quedó viendo como los copos de nieve caían suavemente.

-¿Por qué no dejas de hacerme esas preguntas? Sabes que es todo lo que me queda…. A veces creo sentir el olor de la piel de mama en este rosario, aún recuerdo como rezaba para que algún día dejáramos de ser tan pobres… ahora es lo único que nos queda.

Anon dejo de verle los tristes ojos de su hermano, y noto el raspón que tenía  en el pie derecho, pero no había nada que pudiera hacer para hacerle sentir mejor; él tenía mucha hambre y queriendo limpiar la herida de Jared  se dispuso a lamerla, podía sentir el sabor metálico de la sangre mientras Jared se quejaba del dolor.

Jared empezó a rezar como lo hacía a diario mientras veía las estrellas, y Anon se quedó viendo sus piernas mientras sus estómagos rugían del hambre, entre oraciones ambos empezaron a llorar y sentían como las lágrimas poco a poco se congelaban con el frio. Estaban  cerca de su pueblo, entre algunos viejos robles muy cerca del camino que conducía hacia el mundo que ambos no querían vivir.

-¿sabes algo Anon? ¿Por qué mama me llamo Jared? Yo quisiera estar allá arriba, en el cielo, donde no hay hambre, donde no te puedes lastimar y no hay dolor.

-Jared ¡el cielo no existe! ¿Por qué aun crees en esas estupideces? Rezas como lo hacía mamá y aun así nacimos entre pobres, aun cuando ustedes dos rezaban ella murió del hambre y del frio. ¡Y así moriremos los dos! No creo en dios y si pudiera verle le escupiría la cara por ser un ignorante, ¡sí! Aun cuando le rezamos él nunca nos escuchó y ¡por eso no existe!

-¿has perdido lo único que te quedaba Anon?, has perdido la fe. Yo quisiera tener el nombre de una de las estrellas que nos miran sufrir desde lo más alto.

-¿Por qué sigues diciendo estupideces? Dijo Anon refunfuñando

-¿hagamos una promesa? Si existe un cielo tu dejaras de llamarte Anon y te pondrás el nombre de un ángel.

-¡Qué idiota eres! Está bien… pero… si pasa eso tú también te  cambiaras el nombre pero ¿Qué maldito nombre te podrías poner?

-me llamare como una estrella. Exclamo Jared sonriente

-¡tú y tus ridiculeces!

Después de quedarse sentados bajo un roble muriendo del hambre y del frio ambos se quedaron viendo a las estrellas.

-¿y si alguno de los dos muere?

-¡no digas eso Jared! Eso no va a pasar...

-¿hace cuanto que murió mamá?

-creo que ya paso un mes…

-Anon aferro sus palmas recordando su rostro, no tenían nada como para darle un funeral y ambos querían darle rosas pero no tenían como comprarlas así que la cubrieron con nieve y ella estaba acostada como un animal que pronto seria devorada por  lobos.

-el día que ambos muramos, ese día estos copos de nieve serán tan rojos como la sangre que lamí de tu raspón Jared…

-¿Qué haced dos niños muriendo de hambre y de frio?

Se escuchó esa vos tenebrosa venir entre todas direcciones.

-¿Quién esta hay? Grito Anon mientras ambos se pararon del susto, Jared agarro una rama y la apunto hacia la oscuridad que les rodeaba.

-don inocentes niños sin un destino ¡sois perfectos! Y vos… el que os creéis valiente, límpiate la sangre de tu boca o… ¿te la limpio yo?

-¿Dónde estás? Grito Jared asustado.

-la inocencia asolo es el principio de la soledad y tú el de ojos azules ¿a qué le tenéis miedo?

-¿Quién demonios eres?

-algunos me llamaban Uriel pero vosotros podéis llamarme Maestro.

-Ese no es el nombre de un ángel? Dijo Jared asustado

-si creéis que soy un ángel estáis equivocados.

Con estas palabras entre las sombras apareció El antiguo Uriel sonriendo y acercándose como solo ello sabe hacer; ambos niños se quedaron inmóviles del miedo mientras el maestro se acercó a Anon

-se a lo que teméis valiente niño, vos le teméis a la muerte.

-jamás… ¡yo nunca moriré!

-¿eso creéis? O es que acaso… ¿no recordáis a vuestra difunta madre? Sé que pensáis en su muerto rostro, sé que aun recordáis la sensación de tocar su congelada piel. Yo puedo darte la inmortalidad. Si la quieres, ven conmigo.

Anon se quedó mirándole a los ojos rojos del maestro vampiro y le dijo que también quería tener esos ojos rojos. El maestro coloco sus dedos sóbrelos ojos de Anon y al instante rugió como un león.

Ambos hermanos gritaron y en su desesperación corrieron hacia un arroyo congelado pero ambos se resbalaron al pisarle y Anon al momento que intento levantarse miro A sus ojos fijamente, aun cuando estaba cansado dejo de respirar y con mas grande terror vio el infierno a través de sus ojos.

-¿Por qué estáis asustado? me habéis dicho que querías tener Mis ojos y ya los tienes, considéralo  EL primero de mis muchos infernales regalos para ti.

-Anon ¿Por qué no te levantas? ¡Corre!

-no hay necesidad de correr hijo mío, déjalo disfrutar del mundo que siempre se negó a creer que existía.

-¡eres el demonio! Grito Jared

- no, no lo soy y como vos sois su hermano a ti también os regalare unos bellos ojos.

Jared se quedó mirando el crucifijo de su rosario, recordando a aquellos hombres que le negaban la comida que tanto suplicaba su madre para darles de comer, recordaba los bondadosos ojos de aquellos que caminaban por las calles pero veían con repudio a su madre que solo pedía piedad y algo que comer.

-ya lo sé… vos amabas a vuestra madre, siempre quisiste ver el corazón de la gente  para asegurarte de que si eran buenas personas y le negaban la comida a ustedes solo porque no tenían que darles… así que vos os daréis los ojos más hermosos de todos, podrás ver el corazón y el alma de todos los que te rodean más aun así vuestros cabellos serán tan blancos como la nieve.

El maestro vampiro apareció por detrás de Jared colocando sus manos en sus ojos y al retirarlos Jared corrió para ver qué forma tenían… y para su horror eran amarillos con la misma forma que tiene la cruz de su rosario.

-esto… no puede ser…

-y a si es hijo mío, ahora acompáñenme entre la eterna neblina. Exclamo El Maestro

Los tres caminaron entre la increíblemente espesa niebla, el maestro les explico que la niebla era solo una distracción ya que su templo quedaba en el borde que separa a los vivos de los muertos, un lugar al que solo pocos debían llegar.

Los años pasaron y los libros pasaron a ser los únicos juguetes que conocieron en sus vidas, el maestro les enseño lo que aun debían saber, todo con la única intención de no mostrarles la verdad hasta que fuera el momento indicado por las deidades, les enseño los dibujos que hizo sobre el reino del principal, sobre el castillo de los iniciados, sobre las jerarquías y como debía pasarse el título de Dumahel, más aun les enseño sobre el plano de la luz, aquel plano al que los suyos llamaban el cielo y aunque Jared solo aprendía por obligación Anon buscaba la forma de ser inmortal.

Pero aun así eran niños y el maestro de vez en cuando les dejaba practicar ciertas artes en forma de juego hasta que ambos entraron a la biblioteca con los libros que tenían que estudiar pero el maestro no estaba solo, una mujer con armadura rasgada hablaba con el maestro pero Anon se quedó maravillado con ella. Ella los llamo de forma extraña y como eran niños no le prestaron mucha atención a sus palabras pero ella le regalo una cinta azul a Jared y ambos se fueron corriendo a jugar con las artes que aprendían diariamente.

Los años seguían pasando y Jared junto a Anon  entraron una vez más a la biblioteca de los vampiros, pero esta vez era distinto, Anon estaba cegado por el poder y Jared  sentía que poco a poco perdía a su hermano.

-mis hijos os ha llegado el día y es hora de que sepáis la verdad, ambos solo habéis vivido solo una pequeña parte de todo el maravilloso poder del que experimentaran, normalmente sois elegidos por un discípulo mío para luego experimentar la verdad de todas las verdades… ¡El Equilibrio!, vosotros cumpliereis un destino muy diferente al de sus futuros maestros,  de ahora en adelante tendréis sus verdaderos nombres y no aquellos que os habéis impuesto… ahora pasad.

El maestro les mostro el libro  y ambos se pusieron frente a él.

-Es hora ahora vosotros os llamareis…

-¡un momento! Exclamo Jared

-hicimos una promesa aquel día en que nos salvaste; prometimos que si existía un cielo él tendría el nombre de un ángel y yo el de una estrella. Afirmo

-entonces vuestros deseos se cumplirán. Dijo el maestro con una sonrisa torcida.

-Jared… ahora os llamareis Sirrah y vos Anon os llamareis Araxiel…

Después de firmar el libro dos hombres pasaron a la biblioteca. Ambos cargaban una túnica que no les permitía ver el rostro. Y con lento caminar se acercaron al maestro y sus nuevos discípulos.

-ellos sois vuestros maestros, Astariel y Corvus.

-¡dejen las estupideces! Interrumpió Araxiel.

-ya no os necesito más, no voy a hacer lo que tú quieras que yo haga, ya sé cómo ser inmortal y eso es lo único que deseaba.

-¿Qué estás diciendo Anon? Digo… Araxiel.

-tal y como esperaba de un iniciado a pesar de ser un experto en artes santas os he enseñado a ti las artes oscuras o como lo llaman algunos… ¡nigromancia! Jajajaja se que te habéis escapado muchas veces del templo para controlar a las personas y practicar las artes oscuras

-¿Por qué hiciste eso maestro? ¡eso está prohibido!

-¡vos os calláis! Araxiel vete si quieres pero tu hermano hará la prueba y sé que a su tiempo vos regresareis para hacer la tuya pues el hambre de poder nunca se saciara allá afuera jajajajaja mientras tanto os quito el regalo que os di en vuestra niñez, os quitare mis ojos rojos hasta que volváis.

-¡Araxiel no te vayas! Acaso… ¿no recuerdas que dijiste que nunca nos alejaríamos?

Y así Sirrah le mostro el rosario de su madre, Araxiel se quedó mirándola con odio y camino hacia la salida del templo. Sirrah sujeto con odio el crucifijo y lo lanzo al suelo para destrozarlo con una pisada y así los hermanos que se amaron y juraron nunca separarse se despedían por primea vez.

martes, 21 de enero de 2014

El mundo del equilibrio 2 - Capitulo 26 - ¿el final o solo la ira de un dios?

El mundo del equilibrio 2

Capítulo 26

¿El final o solo la ira de un dios?

Los antiguos seres de luz, si… todos ellos caminando al unísono, todos lamentando la pérdida de su hogar…la pérdida de su padre, todo lo que una vez conocieron, todos sus recuerdos son ahora espasmos de pensamientos que fluyen en sus memorias, todos pasaron aquellos días viendo cada amanecer y cada anochecer, todos abandonaban lo que quedaba de su orgullo, todo lo que quedaba de sus esperanzas, cada uno perdían esa luz de esperanza que en un tiempo brillaban en sus ojos, ahora poco a poco esas miradas alegres se transmutaban a miradas vacías y distantes, algunos solo cojeaban al sentir la voz del principal llamándolos como si ellos ya fueran parte de su infernal dominio, poco a poco se arrancaban lo que quedaban de sus armaduras, y justo en el último amanecer estos vieron al sol nacer derritiendo la nieve que se había acumulado durante aquellos días, todos en distintos lugares sobre la faz de este mundo  se desvanecieron con los cálidos rayos del sol y así como el principal viajaba con la noche, los antiguos arcángeles viajaron con el amanecer.

Amy  y Gabriel, dos seres completamente distintos se acercaban poco a poco a la ciudad de Roma, donde aún espera el principal posado sobre el obelisco de la plaza de San Pedro, Amy sentía que algo no andaba bien y Gabriel solo tocaba suavemente lo que quedaba de su armadura, poco a poco jalaba cada vez más  los signos que se unían  a sus guantéeles, y así… poco a poco las arranco lanzándolo por la ventana del automóvil.

Amy de vez en cuando observaba a Gabriel mientras este poco a poco se resignaba a dejar todo lo que una vez fue,  ahora este solo pronunciaba susurros que a su tiempo se convertían en frases, frases en el idioma de los ángeles que Amy entendía a la perfección.

-¿Por qué te despides del universo? Dijo Amy mientras manejaba por las calles de roma.

Gabriel volvía a susurrar y ahora sus ojos se tornaban maléficos en cada segundo en que nos acercábamos al vaticano. Y ya en la puerta Gabriel se bajó del automóvil desesperado por entrar  por la puerta que vigilaban tanto policías como la Guardia Suiza Pontificia, Gabriel alzo sus brazos y los lanzo por el aire; algunos policías sacaron sus armas de fuego más Gabriel agarro las lanzas de la guardia y empalo a todo el que se opusiera a él. Amy le persiguió pero sabía que nada podía hacer, temía que si hacia algo las cosas podrían ponerse peor de lo que ya estaba.

Gabriel paso por la entrada tras escuchar el grito de los turistas y de las personas que se encontraban dentro de la plaza de San Pedro y ahí estaba el principal, parado sobre el obelisco con los ojos cerrados expulsando parte de esa aura colosal que Amy había visto, aura que era la razón de todos sus temores.

El principal sonrió nuevamente y se dedicó a bajar cerca tanto de Amy y de Gabriel el cual el ya solo tenía una expresión más parecida a la de un lobo rugiendo que el de un ser de luz, ahora todos podían ver al principal ya que a este no le importaba más lo que pensaban todos en ese sitio.

-¿Por qué habíais tardado tanto?

Gabriel rugió como un león al tenerle a varios pasos frente a él, este camino rodeando al principal mientras este se mantenía sereno con los ojos cerrados.

-¿Qué pretendéis hacer? ¿Tu padre no os enseño que nada podéis hacerme?, ¡vos no podéis hacerme nada! Si es vuestro deseo…  intentadlo, pues la única que puede hacer algo es esta señoría que tengo frente a mí.

El principal sonrió sutilmente al ver a Amy directo a los ojos pero… Gabriel se abalanzo contra el más su puño no logro acercarse al rostro del principal, esta deidad se volteó viendo el puño que tenía la única intención de matarlo, el principal soplo lanzando a Gabriel directo al obelisco, Gabriel sintió como cada hueso de su cuerpo se quebraba como el obelisco que a su tiempo cayo aplastando a varios inocentes que produjo esta guerra.

-¡Para ya! Grito Amy


-parad esta brutalidad vos misma si es que tenéis la voluntad de matarme…ahh si ya recuerdo no podéis ni tocarme.

Amy aferro sus puños al ver como Gabriel sangraba por la cabeza, la ira volvió a inundar su mente y el principal lo noto, el abrió suavemente sus ojos al ver directamente a los ojos de Amy sus ojos se abrían más y más al recordar que ella ahora es más que un semi-mortal.

-entiendo…dijo el principal al sentir nuevamente como los copos de nieve volvían a caer mientras el día se transformaba en noche. Las personas corrían en todas direcciones buscando escapar de aquel sitio, los caídos superiores aparecieron de entre las estatuas  pero sabían que el principal no quería que nadie interviniera.

-¿Qué quieres de mí? Exclamo Amy

-¿aún no lo entendéis? ¿Creéis aun en vuestra mente que quiero destruirte a vos y a vuestro universo?

Con estas palabras Los antiguos arcángeles aparecieron en ese justo instante en que el sol terminaba de morir en el horizonte, todos ellos tenían sus miradas perdidas y sin rastro de emociones; el principal alzo los brazos esperando que le atacaran.

-¿Qué esperáis? aquí os espero.

Todos los antiguos arcángeles se lanzaron hacia el pero poco hacían, aunque tenían dentro de sí a todo el ejercito del plano de la luz apenas lograban tocarles y entre golpes el principal comenzó a hablar.

-¿es que no os importa todo lo que ellos han luchado? ¿No os importa  que no logren saciar su sed de venganza? Ohh nueva deidad de la luz… ¡sigues siendo igual! Grito Nuevamente el principal.

-¿a qué te refieres con nueva deidad?  Dijo ella sorprendida.

-¿Por qué creéis que él se dejó matar? ¡no entendéis nada!

El principal grito, grito con todas sus fuerzas y con toda su desesperación, con esto el mundo empezó a temblar, la cúpula de san pedro… todo el vaticano empezó a desplomarse, a lo lejos la torre Eiffel empezó a caerse, La estatua de la libertad se desplomo, los bosques ardieron en llamas y los volcanes del mundo estallaban, los tsunamis cubrían las costas del mundo inundándolo todo.

-¡No te entiendo!

-por supuesto que lo se maldita… si no queréis matarme os daré razones…

A Uriel le corto un brazo con solo rozarle y mientras este gritaba de dolor agarro el rostro de Rafael aplastándole el rostro.

-¡porque haces esto! grito

El principal no hizo caso a sus palabras y agarro uno de los puñetazos que le lanzo Raguel para luego agarrar su otro puño, mientras hacían fuerzas el principal le arranco las manos y Sariel cayo de rodillas al ver a sus hermanos ser abatidos,  Miguel aún seguía sin mover un musculo; el principal se acercó a Sariel y cuando estuvo delante de él, Sariel vio hacia Amy llorando.

-Perdónanos…. Papá…

Y así entre llanto el principal le arranco la cabeza;  Amy cayo de rodillas al ver la sangre de todos aquellos que murieron por su culpa.

-¿Por qué paso esto? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Qué hice yo para ver tanta sangre?

-era vuestro destino. Susurro Miguel

Miguel le lanzo aquella espada…la única que guardo de aquel mundo antes de abandonarle.

-es… es… ¡la espada de Araxiel!

Antes de que pudiera hacer algo El Principal Atravesó el pecho de Miguel con su brazo derecho.

-Amy… por favor… terminad lo que yo no pude terminar…

Así el cerro suavemente sus ojos al momento que aquel colérico dios saco su brazo de aquel pecho.

Amy empuño su espada hacia el principal y este lo agarro con su mano izquierda notando que poco a poco salía sangre de su mano.

-¡maldita sea! ¡¿Qué quieres de nosotros?!

-¡lo único que quiero está dentro de ti! Exclamo la deidad

-¡cállate!

Amy blandió su espada varias veces logrando cortar parte de la armadura de este dios y el solo sonreirá.

-¡anda! ¡Matadme!

-¡responde maldita sea! ¿Por qué nos haces esto? Gritaba con cada blandir de su espada

Pero el principal apenas se defendía, hasta que después de recibir varios cortes este se arrodillo frente a Amy mostrando su cuello.

-sacia tu sed de venganza, anda… ¡matadme! O ¿eso no es lo que quieres? Si pudiera mataría nuevamente a tu antiguo maestro, si fuese necesario mataría nuevamente a estos antiguos arcángeles, si fuera necesario destruiré este mundo.

Amy furiosa coloco la espada de su maestro en el cuello del Principal y dejo que toda la ira que había acumulado la dominara, y a su vez veía la espada del único ser que se sacrificó por ella, pero…

-no cumpliré con tu deseo, ese será tu castigo…

-¡Maldición! ¡Matadme ya! Vos no entendéis mis razones, dentro de vos esta ese maldito hipócrita que no te deja matarme pero… ahora tu eres la deidad de la luz... así que tu deber es matarme.

-¿y si no lo hago qué? Decía Amy acumulando más y más su rencor y su amor por el universo

El principal desenvaino su espada y ataco a Amy sin compasión y entre espadazos el principal seguía rogándole que le matara.

-¡el convenio de las deidades es una farsa! Él y yo éramos lo mismo… y decidimos crearles a ustedes

-¡explícate maldito! Gritaba Amy mientras podía defenderse como podía a pesar de fallar varias veces provocándole serias cortadas.

-¡al crearles a ustedes el decidió que la luz y la oscuridad ya no fuéramos una sola cosa… quería que los mortales decidieran que camino elegir!

-¡mentiras! Solo quieres que la oscuridad reine en este plano.

Amy escuchaba mientras se podía defender.

-Al principio acepte su decisión y solo me quedaba en este plano añorando que mi existencia dejase de ser, por eso cree aquello a los que los tuyos llamáis el infierno, solo busque la ira de la luz para que acabara conmigo y ser uno de nuevo como fue en el principio del tiempo, desde esa época he creado esta guerra con la única y sola intención de morir más ¡tú! Si maldita deidad no quieres que yo deje de sufrir.

-Toda mi existencia ha sido en medio de la guerra, ¡viví entre llantos y dolor!, no podéis imaginar lo que es querer sentir la muerte con cada respiro, provoque a la deidad de la luz añorando mi muerte en cada año, en cada mes y en cada segundo y por eso cree el equilibrio pues es aquello que yo fui en un tiempo olvidado, mas no me dejáis partir de este maldito sueño llamado inmortalidad, inmortalidad que solo está llena de dolor. ¡Matadme ya!

El principal dejo de atacar  y volvió a arrodillarse entre la poca nieve que les rodeaba

-hiciste  mucho daño con solo el deseo de morir y la vida será tu castigo…

-¡MALDICION!

Grito al lanzarse y atravesar  el pecho  de Amy con su divina espada, ambos volaron por el cielo mientras Amy escupía sangre, hasta que después de varios minutos cayo entre varias rocas y la punta de la espada se incrusto en una de las rocas

-destruiré todo lo que vos habéis amado lenta y paulatinamente hasta que todo el amor por el mundo, ese amor que habita en vuestro corazón genere todo el odio y el rencor que lograra que le diga adiós a esta y todas las existencias. Susurro el principal

Él se marchó  con la oscuridad y Amy…  simplemente se quedó viendo las estrellas que le brindaba el cielo nocturno, sonrió sutilmente al extender su brazo buscando la espada de Araxiel pero… estaba hay en el suelo a varios metros de ella, mientras ella trataba de alcanzarle empezó a sollozar; ella sentía un nudo en la garganta al recordar la vos de su maestro, sentía la más profunda nostalgia al recordar a su familia, al recordar a sus hermano y sobre todo a su madre.

-he cedido ante esta vida, ante esta guerra, ante el dolor y el sufrimiento y me tienes acá mi amado… tal vez te rías de estas lagrimas pero tal vez sean las ultimas. Gabriel…Uriel... Todos… les he fallado, por favor… ¡discúlpenme! No tuve el valor, ¡los he decepcionado! No soy una iniciada… no soy una deidad…. ¡no soy nada!

Mientras lloraba noto que los copos de nieve cambiaban al mismo color de la sangre, bailaban con el viento como si ellos mismos se despedían de ella, las estrellas brillaban de forma extraña como si ellas les dieran la bienvenida.

-¿este odio ganara? ¿Esta maldad crecerá y se apoderara de todo? Tal vez ganaste esta última guerra… y  los copos de nieve caerán como sangre, cada copo es la sangre y el alma de los seres que cayeron de lo más alto… que se reunirán conmigo en las estrellas… vamos a reinar entre el caos que ha nacido… en la oscuridad del universo… y tal vez… destruirlo todo… ¡mi hora ha llegado!

Amy cerró los ojos cuando trataba de alzar su brazo derecho hacia las estrellas, sus dedos poco a poco se transmutaban en arena luminosa y se fue consumiendo hasta que todo su cuerpo viajo hacia el universo, cada grano de arena brillaba como las mismas estrellas que ves en la noche y así  esta deidad renace de nuevo…


domingo, 12 de enero de 2014

El mundo del equilibrio 2 - Capitulo 25 - Falsa Ironia

El mundo del equilibrio 2


Capítulo 25

Falsa ironía

El copo de nieve viajaba hacia donde el fugaz viento le pedía marcharse, a veces se topaba con otros copos de nieve, a veces casi cae sobre alguna que otra hoja de pino en ese clima que muchos seres humanos mencionaban era el correcto, ni frio ni muy caliente, pero… las cosas están cambiando de forma sutil o eso es lo que los ojos mortales aun perciben más  ¿cuándo ha nevado en este sitio y en esta época del año? Tal vez digas que jamás pero ahora este copo de nieve sigue viajando entre estatuas de mármol y calles de piedra. Ahora se acerca a un gran obelisco en medio de una plaza donde existen seres que rinde su fe, donde  alaban a su  dios, pero este copo de nieve no se queda en ese sitio, ahora pasa entre los pasillos de mármol hasta subir hacia esa estatua imponente de un ser alado que no corresponde al verdadero ser que ya abandono su celestial plano, Ahora el copo de nieve cae sobre la mano de este ser que tenía infinitas edades esperando llegar a ese sitio.

A él le parecía placido sentir como el poco de nieve se derretía en su mano derecha y sintió como el viento le masajeaba sus largos cabellos. Él estaba sentado al lado de esa estatua alada viendo el mundo que tal vez amo, o tal vez a odiado desde la eternidad, El principal se reía de todos los seres que arrodillados suplicaban piedad, misericordia y su salvación, pero para él no era hora de burlarse pues entiende que a veces la supuesta ignorancia hace que los seres hagan estas cosas, ignorancia que tal vez les da fe de cosas que tal vez no existen, mas no era el tiempo de que el mundo supiera su verdad, ya que así le gustaba pensar que era así.

Al levantarse miro aquella estatua levemente verde, se quedó mirando con rostro perplejo pero con los ojos más seguros que pueda tener una criatura.

-Así es como vosotros los humanos pensáis que es un ser de luz.

 Decía pasando sus magnánimos dedos por la estatua más aun así nunca la toco, solo se quedó viendo los pliegues, las hendiduras y todo lo que un artista puede plasmar en la roca. Luego toco suavemente el rostro y en ese justo momento con el rosar de sus dedos cerca del ojo, esta estatua empezó a llorar sangre de su ojo derecho y las naturales lágrimas de su ojo izquierdo y para él era un éxtasis, con esto terminaron sus dudas, con esto supo que ya el  convenio de las deidades estaba absolutamente roto, con esto entendió que no había diferencia entre su mundo y este plano que respira con cada inhalar.

-padre. ¿Qué estáis haciendo? Pregunto uno de sus caídos.

El principal dejo de mirar a la estatua y se dedicó a mirar el cielo nocturno de este plano, y luego de ver varias estrellas se dedicó a ver hacia la multitud de personas que estaban en la plaza  y vio seriamente al obelisco que se encontraba en medio de la misma.

-padre ¿Qué estáis viendo? Volvió a preguntar con más fuerza

-¿Por qué no puedes callarte? Dijo susurrando

En este instante el caído mayor bajo la mirada con miedo y dio varios pasos hacia atrás haciendo crujir su antigua armadura. Se podía sentir en el aire que el principal no estaba a gusto.

-¿Por qué no os mostráis? Acaso ¿vos me tenéis miedo?

-¿de qué me habláis padre? Disculpadme si os he ofendido.

El caído se arrodillo llorando, poco a poco sentía que no podía respirar, sus manos temblaban al sentir la ira de su padre, seguía llorando  al momento de sentirse en el borde de la muerte.

-dejad de hacer tus juegos Antiguo Uriel.

El maestro vampiro apareció suavemente a varios pasos del principal con su antigua armadura de Arcángel y ambos se quedaron viéndose a los ojos mientras más copos de nieve caían alrededor de ellos, las luces parpadeaban y poco a poco dejaban de brillar con normalidad, El antiguo Uriel camino lentamente hacia el principal aferrado a su envainada espada.

-acaso… ¿me tenéis miedo? Susurro nuevamente el principal

-es solo por si pasa algo

El principal acerco su rostro al del maestro a tal punto en que sus labios se separaban por pocos milímetros, y El maestro empezó a sudar frio. El principal  dio un respiro profundo y puso su boca en los oídos del maestro.

-¿acaso tenéis miedo? Habéis hecho todo de forma tan perfecta que no deberías cargar esa armadura y por favor… dejad de temblar delante de mí.

-Mi señor ¿Quién es él? Dijo el caído al empezar a respirar mejor

- no os importa quién sea el… ahora Antiguo Uriel Hablemos en un sitio... más calmado.

-¿Qué os detiene? Aquí nadie puede vernos y escucharnos.

-de eso me di cuenta ya hace mucho Uriel, pero tal vez en su momento sí.

-¿A dónde queréis ir? Dijo al bajar la cabeza.

-así me gusta, así me gusta sabéis que no podéis ni tocarme, me gusta el miedo que sale por tu boca, me agrada las lágrimas que tus ojos no quieren expulsar. A lo lejos vi una torre de metal bastante alto…si… ese lugar me agrada.

El Principal apunto hacia la torre Eiffel mostrando su inquietante sonrisa. Después  se escuchó la vos de su caído hablar en el idioma de los muertos, con esto la oscuridad los envolvió y así como viaja la oscuridad en cada anochecer ellos viajaron hacia La torre, Uriel podía sentir los rugidos de todos los seres de oscuridad viajando hacia donde el viento les dejase viajar.

Allí estaban los tres, parados en una de las muchas vigas que constituyen la torre pero ya había otro Caído mayor esperándolos, los tres seguían hablando en el idioma de la muerte y con cada palabra si es que podrían llamarse palabras salían rugidos y lamentos de sus bocas.

-¿podéis sentir a aquellos que se arrancaron las alas? Todos buscándome… sí… ¡sí!... todos venid y buscadme

-he hecho lo que mi padre y vos me pidieron que hiciera y ahora ¿Qué vais a hacer conmigo?

-os debería matar pero… no, vos aun tienes mucho que hacer.

El viento se hacía paulatinamente más gélido, el viendo hacia crujir sus armaduras y sus cabelleras. Ambos se miraban fijamente, el principal con esa maquiavélica emoción y el maestro con frialdad.

-¡anda! Un cobarde te está esperando en tu palacio.

El maestro bajo la mirada y se esfumo con el fuerte viento y así se quedaron el principal y dos de sus caídos. Decidió regresar a la cúpula de san pedro y cuando esto paso  el principal camino entre la multitud.

Todos rezaban pero el principal podía ver toda la maldad que habitaba en cada corazón, con cada blasfemia, con cada violación, con cada asesinato, con cada acto de lujuria y pare de contar este sonreía más y más de vez en cuando sarcásticamente, luego vio el obelisco a pasos fuente a él y voló  para pararse en la punta.

-¡venid! Venid todos a buscarme, sentid mis risas, ¡sentid mis carcajadas!  Ohhh si… todos a su tiempo acabaran con esta existencia, con sus existencias e incluso con mi propia existencia, ¡Venid! O nueva deidad de la luz Venid y reclama tu puesto ¡venid y acaba con este sueño eterno que ustedes llamáis eternidad! O es que ¿ya no quieres cortarme la cabeza? ¿acaso no quieres atravesarme como yo hice que lo hicieran con tu amado? ¡Ven y cumple con tu destino!




lunes, 16 de diciembre de 2013

El mundo del equilibrio 2 Capitulo 24 - Desesperación

El mundo del equilibrio


Capítulo 24

Desesperación

Malditos sean estos seres que no comprenden la fragilidad de este plano, más aun de esta vida, no quería decirle nada a este antiguo ser que se supone guarda los más altos conocimientos de la conciencia superior, ya habíamos viajado por varias horas y note que  en la guantera guardaba un arma de fuego, una licorera y un paquete de cigarrillos, estaba tan furiosa por todas estas situaciones que agarre la licorera y tome un sorbo de esa bebida que pasaba ardiente por mi garganta, y no solo fueron un par de tragos, me dedique a vaciar la licorera y después entre tantas frustraciones agarre un cigarro colocándolo en mi boca y me dispuse a buscar el encendedor de cigarros que está en cualquier automóvil, lo encendí con gran desesperación recordando a Sirrah y su empedernida forma de fumar y no lo culpo… no sé si sea por esta desesperación que ahora  aspiro con poca sutileza ese humo envenenado que se impregna en mis pulmones.

-¿Qué me miras?

Le dije a Gabriel mientras me veía fumar y viendo hacia todas direcciones.

-¿Por qué haces esto? Me pregunto.

-¡Por la misma maldita razón que tu mataste a ese hombre!

Se quedó callado por varias horas mientras veía perplejo el mundo que se suponía tendría que proteger más nunca lo hizo. Pude captar que no entendía el caos que nosotros llamamos humanidad, más aun no entendía todas esas sensaciones que son cotidianas para los seres humanos, mas yo no quería  pronunciar nada, mi propia ira solo empeoraría las cosas.

-¿existe un mar en el plano de la luz? Pregunte con sarcasmo.

-¿Qué es eso?

Otra vez su ignorancia se hacía presente. ¿Cómo se suponía que estos seres gobiernan  y protegen estos planos sin siquiera conocerlos? Cada vez más siento esa típica decepción a la que ya me estoy empezando a acostumbrar.

-pues lo veras, estamos cerca de uno.

Con esas palabras vimos el mar en todo su supuesto esplendor, me estacione a varios metros de la orilla y Salí furiosa del auto caminado  hacia la orilla para luego sentándome en ese justo lugar donde puedes humedecer tus pies con las olas, me quede ignorando al caído que ahora estaba caminando hacia mí.

-¿a esto le llamáis mar? Es… hermoso.

-¿Por qué no te callas?

-¿y si no lo hago qué? Dijo de forma sarcástica.

No hice caso a sus palabras y me quede viendo al horizonte pensando en cómo haría para que toda la hermosura que me rodea no desaparezca.

-¿Por qué mataste a ese hombre? Dije susurrando.

-¡por la misma razón del porque nací! Nací para destruir todo rastro de oscuridad.


¿y quién demonios eres tú para decidir quién tiene esa oscuridad? ¡No eres nadie para juzgar a los humanos! ni siquiera porque ya eres uno.

-¿acaso no es la razón de existir? Aniquilar al mal y de esta forma mejorar la vida de los débiles que no pueden hacer nada.

-¡cállate! ¡Es esa combinación de luz y oscuridad las que nos hace humanos! O ¿es que no lo notaste? Si fueras tan perfecto entonces ¿Por qué no notaste esa furia que te domino al matar a ese hombre!

Gabriel no dijo nada, solo se sentó al lado mío y sintió el agua salada del mar  recorriendo sus pies.

-¿esto es el anochecer? Es más hermoso que el mismo mar… ahora quiero que sepas algo, si hubiese sabido que esto era tan hermoso hubiese caído mucho antes.

-ahora despídete del sol… un momento… ¡algo no está bien!

El sol mientras se escondía en el horizonte se hacía más tenue, y no era  producido por el habitual crepúsculo, no…. Ahora el sol se  hacía de un tono cada vez más gris, y las nubes se hacían más densas.

-¿es esto normal? Pregunto Gabriel.

-¡no! esto… ¡no tendría que pasar!

El aire se hacía más denso y frio y aunque en este momento estábamos en un clima más tropical hacia tanto frio que podíamos notar nuestro aliento en el aire.


-si ya no hay deidad de luz entonces poco a poco el universo se tornara en oscuridad- dijo Gabriel con voz quebrada.

-¡Maldita sea! Grite golpeado fuertemente la arena varias veces

-¡esto es mi culpa! Yo… yo sabía que destruiría este universo y tan solo por no poder controlarme, ¡ahora el principal tiene la guerra ganada! Todo lo que una vez ame desaparecerá. ¡No!.

Podía escuchar la voz del principal, podía escuchar sus carcajadas en cada célula de mi cuerpo, mientras mas reía menos podía controlar el equilibrio pero…

-¡Cálmate! Eso es lo que él quiere, ¡quiere saber dónde estáis!

Mas sus palabras no sofocaron toda esta ira, ahora mi aura crecía más y más ya que ahora las reglas están rotas y todo está permitido. El agua hervía matando a los peces, el aura quemaba la arena convirtiéndola en vidrio.

-¡ya!

Gabriel me dio un golpe en el rostro con todas sus fuerzas mientras empezaba a nevar, los copos de nieve cubrían paulatinamente todo, ahora que me salían lágrimas de desesperación, vi el cuerpo de Gabriel que estaba parado a mi lado, se veía tan imponente pero tan sereno a la vez.

-¡tú destruiste mi mundo!, tú y solo tu mataste a mi padre y sé que tú no me perdonarías si ya hubiese matado al tuyo así que no debería tener compasión contigo, para mí sería más fácil matarte en este instante y luchar contra el principal con todos mis hermanos mas no lo voy a hacer, por algo mi padre dejo que lo mataras. Ahora… ¡ven! Puedo sentir en mi corazón las carcajadas de ese maldito, no está muy lejos.

Entramos al automóvil de nuevo pero este no encendía y golpee el volante, con rabia me quede pensando en cómo vamos a llegar hasta él y así pasaron varios minutos pensando, decidí calentar el auto yo misma a ver si encendía. Salí del auto y le explique a Gabriel como encenderle, la ventisca no dejaba ver nada, más aun así puse mi mano derecha en el capot invocando el poder de mis antepasados con simples susurros.

-Enciende… ¡ahora!

Gabriel movió las llaves logrando encender el automóvil, volví a sentarme en el volante y continuamos nuestro camino.

-¿Dónde están los demás Ángeles?-

-lamentablemente ya no lo somos-

-No te pregunte si lo eran o no te pregunte ¡¿Dónde están?!

-¿Cómo esperáis que lo sepa? No conozco este universo. ¡Podrían estar en cualquier parte de este mundo!

-¡me molesta que sean tan irresponsables!

-¿y que querías que hiciéramos? No nos diste tiempo para planificar nada, solo hicimos lo que en ese momento pensamos que era lo correcto.

En este instante Gabriel grito de dolor, me asuste tanto que descuide el volante y el automóvil resbalaba sin sentido.

-¿Qué tienes? Grite con angustia.

-el… el principal si está en este plano, el… él está riendo a… carcajadas dentro de mi… él está en un gran templo, con seres alados por donde mires y un objeto… parece un obelisco


-¡La cúpula de san pedro! 

viernes, 1 de noviembre de 2013

El mundo del Equilibrio 2 - Capitulo 23 - ¿traidor?

Capitulo 23

¿traidor?

¿Cómo poder negarme ante un ser que con solo susurrar unas simples palabras podría convencerte de quitarte la vida? ¿Cómo poder negarme a esa mente que con solo desearlo podría desintegrar todo el esplendor de una galaxia en movimiento? No podía negarme ante su extraña y misericordiosa voz y si…. me pregunto ¿Por qué pienso en su misericordia cuando tan solo quiere ganar esta ya infinita y absurda guerra? tal vez sea misericordioso porque me perdono la vida, aunque le maldije y le escupí la cara solo mostró sus endemoniados colmillos y sus infernales ojos dignos de una deidad de su estirpe.

¿Traicionar todo por lo que luche? ¿Dejar que esa oscura semilla de maldad que está  enterrada y es fertilizada por toda mi arrogancia germine en mi corazón? Ojala pudiera negarme y aunque ni siquiera tengo el filo de su omnipotente espada cerca de mi cuello nunca podría oponerme a sus deseos y  su deseo es que yo le mostrara el camino hacia los 9 portales, camino que aunque ha pasado por innumerables almas solo el portador del nombre… Dumahel sabe como salir puesto que solo con mi permiso un alma puede salir de este plano; ese fue el designio que me otorgo ese convenio que las deidades firmaron con sus sagradas sangres.

Así me tienes, estamos yo, loas caídos y  esa deidad que nunca borra su maléfica sonrisa de su rostro, esa deidad de armadura más blanca que el algodón y sí, yo mismo me decidí a abrir la puerta principal, yo mismo me deshonrare y quisiera que todos  aquellos que murieron en esta batalla me perdonen, ¡si pudieran ver mis lágrimas fluir como ríos en el momento en que abandone mi nombre!; era el momento de dejar de ser Dumahel pues les he fallado ¡le he fallado a todos mis ancestros! Por eso jamás volveré a usar este nombre.

-¿Por qué pensáis que dejareis de ser Dumahel?- pregunto la deidad mientras veía a su prisionero ofrecer su sangre… la única llave que permite  abrir los 9 portales.

-¡cállate maldito enfermo! ¿Qué más puedo hacer? Si yo no la abro yo sé que tú mismo usaras mi sangre para abrir la puerta.

-¡así como lo he hecho desde tiempos inmemoriales!- exclamo riendo con esa perturbadora risa

No tengo opción pero aún estoy dudando ¿Qué me asegura que una vez abierta la puerta no me matara? Pues no me deshonrare tan fácilmente.

Decidí usar una de mis dagas y cortarme las muñecas dejando que la sangre se esparciera por todo el portal y así como desde hace eones de tiempo esta expulsaba llantos, gritos, risas y todas las blasfemias que un hombre pueda conocer en lo más profundo de su mente y así, el principal camino suavemente extendiendo su brazo izquierdo, mientras más se acercaba su sonrisa crecía y crecía distorsionando su rostro, sus ojos mostraban más y más su sed de sangre,  hasta que toco el cristal del que estaba hecha,  así todos sus caídos mayores se dejaron cubrir por ese cristal rojizo de las otras puertas mientras Dumahel veía  con gruesas lagrimas brotando de sus ojos el instante en que había traicionado a los que más amaba pero, aferro su puño y se lanzó hacia la puerta principal donde entro el principal, ahora que veía todas las pruebas por las que todo ser mortal entraba para dejar de ser una insignificante alma más, ahora empezaba a respirar ese aroma alejado de la hediondez de la sangre, aroma  que solo existía en lo más profundo de sus memorias.

-Vuestro odio ganara, ¡veréis  el renacer de nuestra nueva era!, y aquí estas voz… el que traiciono  a los suyos por la misma razón de la cual no murió hace siglos; no creería que alguien que le tenga tanto miedo a la muerte pueda cargar vuestro  nombre, pues por vuestro absurdo miedo a una de las leyes más profundas que creamos, por ese miedo a la muerte los que en un tiempo eran como voz… todos moriréis.

-¡No! Maldita escoria solo viví para demostrarte como este cobarde se sacrificó por todos aquellos a los que traiciono.

Dumahel apenas podía levantarse pero lo hizo frente a la puerta principal y con lo que le quedaba de energía blandió su quebrada espada contra el cristal, una y otra vez blandió resquebrajando cada parte mientras el principal veía con calma levantando levemente sus brazos dando la orden de no moverse.

-ahora es más divertido para mi humano, jamás me había divertido tanto en toda mi infinita existencia, ¡vamos! Mostradme  todo ese odio, ¡destruye las puertas! Anda ¡tú puedes! Ahora la oscuridad está ganándote la guerra y esa es mi única intención.

-ya no queda ningún plano a donde escapar, el plano de la luz esta destruido, la única entrada al plano donde no queda ninguna esperanza ha desaparecido y de esta forma… no puedes destruir este universo… ¡te he ganado maldito hipócrita!.

Por un momento el principal dejo de sonreír y camino hacia Dumahel y este cayó al suelo al sentir la creciente furia de una deidad, furia que hacía que el aire perdiera el oxígeno y lo hacía más denso al respirar.

-no tengo ninguna intención de destruir este universo… no…

Ahora que el principal acercaba su rostro al de Dumahel este rugió con la fuerza de  un  león y respiraba el aroma que expulsaba la piel de Dumahel.

-Huelo Miedo… seguís  siendo el mismo cobarde de siempre, ¿crees que habéis ganado esta vez? ¿sabéis que?  Ya ha pasado antes, antes tus ancestros habían jugado de mil formas pero siempre ocurría  el mismo resultado ¿y sabéis algo? Me agrada, hacéis que este juego sea más entretenido.

Dumahel sudaba al sentir esos ojos que despiden terror y destrucción pasearse  por su cara, sus lágrimas volvían a salir ya que se sentía como una liebre frente a un león a punto de devorárselo mas esta deidad se alejó rápidamente y camino por los antiguos pasillos y mientras él y sus caídos mayores salían, el fuego que despedían las antorchas se extinguía, la luz desparecía con cada paso que ellos daban y antes de salir el principal susurro una palabras.

“anda y cumple con tu destino traidor”

El antiguo Dumahel se quedó sentado, sollozando como un bebe sintiendo esa angustia que producía ese antiguo y común  sentimiento de traición ¿qué más pudo hacer? Eso se preguntaba una y otra vez al momento en que sus pensamientos se hacían versos en su boca. Solo quedaba una opción y es… ver como gracias a su ridículo miedo a la muerte este mundo desparecería; camino por aquellos  pasillos por los que cruzo hace innumerables años hasta que llego a la puerta logrando  escuchar ese susurro que le dedico el principal.

“anda y cumple con tu destino traidor”

Él se asustó al sentir ese timbre de voz viniendo desde el aire y cuando por fin abrió la puerta principal , mientras esta crujía veía a Uriel el maestro Vampiro sentado a lo lejos bebiendo una copa de sangre y al lado suyo una joven señorita gimiendo de placer.  Cuando Dumahel camino lo suficiente para escuchar al maestro este solo dijo


“el traidor que cumplirá su destino”

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El mundo del equilibrio 2 Capitulo 22 - ¿El Regreso?

El mundo del equilibrio 2

Capítulo 22

¿El regreso?

Podía ver el cielo estrellado de aquella maravillosa noche, cada estrella me mostraba una hermosa sonrisa llenas de esperanzas y si… por un momento me sentía inmensamente feliz, estaba viviendo un momento lleno de absoluta paz y no quería que este instante de tiempo se alejara de mi alma, quería levantarme pero apenas podía suspirar ya que me dolía cada parte de mi cuerpo. Ahora era yo la que les brindaba mi más sincera sonrisa, el pasto se sentía como la más acogedora cama, cada hoja del pasto se sentían como miles de plumas que acobijaban mi adolorido cuerpo.

En el horizonte vi unas estrellas fugaces que recorrían los cielos. Sabía que no eran estrellas fugaces pero la idea me gustaba. La paz de la noche me brindo aquel descanso que mi cuerpo me pedía desde el momento en que había abandonado nuevamente este plano, así que cerré los ojos tratando de dormir… pero a pesar de pasar media hora con los ojos cerrados no podía conciliar el sueño aunque ya me lo esperaba; al darme cuenta nuevamente que ya deje de ser completamente humana deje que mis lágrimas recorrieran mis mejillas,  aquel sentimiento al que llaman arrepentimiento gobernaba mi corazón, el cielo estrellado seguía tratando de sofocar mi tristeza pero… sé que esta es mi eterna maldición.

Por un momento sonreí de nuevo y me decía a mí misma ¿Qué más me queda?  ¿Qué más podría hacer? ¿De qué forma puedo agobiar este genocidio que ocurre en mi corazón? Aunque sé que tengo alma, corazón y espíritu con que luchar ya no quiero saber de esta vida, quisiera que mi alma se esfumara en este leve viento que hace mover el pasto que me rodea. Más sabía que antes de rendirme… tenía que cumplir mi destino.

Apreté mis puños buscando nuevamente aquella fuerza que vive en cada célula de mi cuerpo, aunque ya no tenía fuerzas para amar y odiarlo todo logre sentarme y me quede viendo las palmas de mis manos, luego volví a ver el cielo con las mismas lagrimas que no dejaban de salir de mis ojos.

-           -  No soy nada…. ¡no merezco nada!

Mientras negaba mi propia existencia vi en mi mente todas las alegrías, todo el dolor, todo el llanto de todos los seres humanos que luchan por vivir en este mundo.

-          -¿a esto te referías Miguel? -Dije susurrando al instante en que logre levantarme

Camine entre la espesura guiado por la luz de la luna que me brindaba esa tierna sensación de absoluta soledad, ahora que podía ver el horizonte note que la luna se perdía entre varias montañas, para mi sorpresa vi como uno de los ángeles caía  para luego chocar cerca de la base de una de las montañas; ¡esta era mi única oportunidad de saber que estaba ocurriendo! así me decidí caminar hacia el.

Lamentablemente había muy poca luz como para ver hacia dónde ir, mi vista se nublaba  paulatinamente, mis pasos eran lentos y pesados pero solo la idea de encontrar a alguien que responda todas mis dudas lograba darme fuerzas y poco a poco podía ver el pequeño cráter donde se supone había llegado un ser que se supone no debe estar en este plano.

-          - vuestra presencia es bienvenida dijo al notar que estaba cerca de él


-          - Gabriel ¡¿Qué haces en este plano?! Exclame con fuerza


-          - Hicimos lo único que podíamos hacer.

El solo veía el cielo estrellado con las mismas lágrimas y con la misma sonrisa que tenía yo al recobrar la conciencia, estaba con las manos estiradas y lo que quedaba de sus vestimentas estaban quemadas

- nunca creí que el cielo de este plano fuera  tan hermoso. Dijo con vos suave.

- lo se respondí alegremente.

El logro sentarse para luego quejarse  de las heridas sangrantes que tenía en su espalda.

- ¿Qué es todo esto que siento por todo mi cuerpo- decía quejándose y tratando de tocar su espalda.

-nosotros lo llamamos dolor. Le dije.

- ¿porque siento algo incómodo en mi pecho…. Y porque me sale esta agua de los ojos?

-Nosotros lo llamamos sentimientos- le volví a responder.

-vais a creer que estoy mal de la cabeza pero… se siente bien. Exclamo mientras me sonreía.

Me le acerque  para ayudarle a levantarse. Y el extendió su mano para seguir quejándose del dolor que nunca había sentido.

-¿me hacéis un favor?... ¿podrías curarme las heridas que tengo en la espalda con algo de luz?

¿Qué tenía en la espalda? No lo sabía hasta que yo misma las vi. Su espalda estaba desgarrada y entendía que el mismo se arrancó sus alas y solo pude reir.

-¿de qué te estáis riendo?- dijo  con rabia.

- me rio porque no entiendes muchas cosas y Gabriel acá las reglas son diferentes, aqui no puedo crear luz y sanarte y otra cosa… tienes que dejar de hablar así en este plano.

Se quedó en silencio ya que él no sabía nada de este plano.

- como tu decías que no entendíamos tu plano así te digo yo que no entenderás el mío  ¡deja de hablar de esa forma tan antigua!

El solo volvió a reír asintiendo con su cabeza.

-¿Cómo me puedo curar?

-tendremos que ir a un hospital.

-¿Qué es eso? ¿Estáis segura de que vos no podéis curarme?

-¡te dije que no hables así! Llamaras mucho la atención Y no sé si pueda curarte pero ya no tengo fuerzas para hacerlo… ahora escúchame, tenemos que ir a una ciudad a que te  sanen tus heridas. Aunque no  sé dónde quede una.

Caminamos guiados por las estrellas y empecé a preguntarle que ocurrió en el plano de la luz. Solo respondía que… era caer o desaparecer con el plano de la luz, me conto la decisión que tomo Miguel y todas las huestes tuvieron que caer para no desaparecer. Estaba abrumada por aquella decisión pero apenas tenía fuerzas para ayudar a Gabriel a caminar. Llegamos  a una carretera, el sol poco a poco retomaba posición sobre la noche y Gabriel vio por primera vez  un amanecer, extasiado pero adolorido volvió a reír.

Mientras caminaban por el borde de la carretera un vehículo paso al lado de ellos para luego detenerse a varios metros delante de ellos; Gabriel subió la mirada observando como el automóvil retrocedía para ayudarles.

-¿Qué clase de demonio es este?-  Susurro

- será mejor que te calles y no digas nada, déjame hablar por ti, no quiero que empeores las cosas.

El chofer se bajó presentándose dispuestos a ayudarle pero cometió el grave error de mirar a Gabriel a los ojos, este observo un rato a aquel hombre y su rostro alegre cambio sutilmente.

-así que os llamáis anon…

-¡¿Cómo lo supiste?¡ nunca te había visto pero… déjame ayudarte.

- ¡callaos! Maldito abusador… vi cómo has abusado de vuestra hija y de vuestra esposa llegando ebrio a tu hogar, como habéis sido corruptos, sé que trabajas como comisario de tu pueblo que queda a pocos minutos de aquí y no os dejare vivir…

Gabriel se abalanzó sobre el agarrándolo del cuello.

-¿conque te gustaría tocar a tu hija? ¿conque aceptas sobornos de traficantes? ¿conque has engañado a tu esposa y a la vez  matado a personas inocentes? Yo Gabriel… ¡no os dejare vivir!.

-¡no! Grito Amy tratando de detenerlo pero ya no podía hacer nada , luego puso sus manos en su boca al ver que las heridas de Gabriel sanaban.

-¡maldito! ¿Por qué lo mataste? Entra y siéntate….  ¡rápido!

Amy entro agarrando el volante y Gabriel se sentó en el puesto de copiloto acelerando dejando al comisario muerto en medio de la nada.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El Mundo del Equilibrio 2 - Capitulo 21 - El Profeta y el Vampiro

El Mundo del Equilibrio 2

 Capitulo 20



El Profeta y el Vampiro

-        -  Ahora mis hermanos  que se han reunido todos a escuchar la palabra del señor, ¡sí! Puedo ver sus angustias, sus dolores pero hoy una vez más he venido a darles el consuelo que nuestro padre promete para todos nosotros, todos acá estamos reunidos para sentir su divino poder en esta iglesia que levantamos con nuestro sudor y sangre. Alábenlo pues este es el único camino para llegar al cielo

-         - Alabado seas mi señor- gritaban todos de alegría.


En ese justo momento un hombre entro a aquella congregación caminando muy sutilmente para nadie notara su presencia y se quedó observante, y a la vez escuchando las palabras del profeta que anunciaba la gloria de su dios.

-          - Hermanos míos el mundo llegara a su fin pero todos ustedes se salvaran conmigo pues yo les vengo una vez más a traer su palabra.
-           
Ahora aquel visitante empezó a sonreír disimuladamente pero seguía mirando fijamente al predicador, hasta que empezó a acercarse lentamente  al profeta.

-          -Puedo sentir al diablo caminar entre nosotros. dijo mientras notaba que a lo lejos aquel hombre de apariencia inquietante se acercaba a él.


-           -Puedo sentir como los ha manipulado para cometer pecados.


-          -¿de qué pecados habláis? Pregunto el visitante sonriendo


-          -¡pecados de la carne!


Pero al decir esto empezó a recordar aquellos instantes en que le había sido infiel a su esposa;  Recordó cuando buscaba prostitutas y todas aquellas blasfemias que les decía mientras mantenían relaciones.

-Sé que todos dicen calumnias contra su prójimo.

Ahora el predicador recordó  todas las veces que le contaba los secretos de sus seguidores a otros predicadores para poder estafarles.

-          -¡el diablo está caminando en este sitio llenándome de dolor!

-          -¿Qué dolor? Dijo nuevamente el visitante

- el dolor que cada uno de ustedes siente al aceptar sus pecados.

- ¿estáis seguro que son los pecados te vuestra gente… o son los vuestros?

- ¿Quién eres tú que has venido a traer semejantes mentiras delante de mi rebaño?

-no necesito presentación pues vos ya me conocéis.

El Maestro vampiro se acercó más y más al estrado dejando ver su larga cabellera y sus milenarios colmillos, caminaba con el estirpe digno de toda deidad.

-otra vez tu… ¡Demonio! Hermanos míos de este hombre les he hablado, el con solo susurrarte una palabra en el oído podría hacerte vivir un infierno, el con su mirada podría hacerte matar  a tus semejantes…. ¡Es el demonio!

- jajajaja mi autoestima no es tan alta ahora callaos la maldita boca, aquí el que habla soy yo.

Siguió acercándose al estrado y cuando estaba a pocos pasos el profeta saco un arma de fuego.

-No permitiré que me controles de nuevo. Dijo al disparar un par de vece pero las balas le atravesaron como si él fuera una niebla pero las balas le llegaron a la pierna de un anciano.

El Maestro vampiro volteo viéndola sangre que corría formando un charco de sangre, todos empezaron a gritar pero no se podían levantar de sus asientos, los ojos del vampiro brillaban con el mismo color  de un eclipse lunar, la sangre hacia que su corazón latiera rápidamente y sus colmillos dominaron su mente. Él se acercó al hombre que gritaba al ver que su sangre se esparcía por todos lados, más  el Maestro Vampiro solo humedeció su dedo índice para lamerla y probar la sangre.
-          ¡Ahora veis que este es el demonio, solo un demonio vive de la sangre humana!

-         - ¡Callaos! Mi sed de sangre no os incube ni a ti ni a nadie pues no entenderían mis razones.


El ignoro la sangre y se dedicó a llegar al estrado, al momento en que ya tenía al profeta frente a el sonrió al ver que este hombre se orinaba del miedo.

-          -¿Por qué los de vuestra clase son tan patéticos?

-          -¡Hice lo que me pediste que hiciera!



-          - os dije parte de la vedad para que los tuyos se prepararan, si yo fuera todo lo que vos decís que soy no me hubiese tomado la molestia de advertiros, mas ¿Qué hiciste? Solo usar parte de la verdad como la gran mayoría de los tuyos lo han hecho,¡ tú no eres diferente de aquellos  que se sientan en tronos de oro y visten diamantes!


Todos lo que escuchaban estaban perplejos, indignados y hablando entre ellos mismos.

-Os dije… ¡Callaos de una puta vez!

Todos se asustaron al sentir su solemne vos, sabían que ese tono no lo podría crear un ser humanos, algunos miraban en todas direcciones queriendo escapar mas no podían huir
.
-          - Ninguno de vosotros   sabéis la verdad y no esperéis que mi persona os la diga. ¡solo sois unos malditos hipócritas! Solo vivís vuestra vida como si fueran uno deseos aparatos electrónicos que guardan en sus bolsillos, ¡esperan el maldito perdón pero no buscan merecerlo! Solo le creen a charlatanes como este esperando una salvación, solo por pertenecer a una religión !pero eso no los salvara! Dejen de tener falsas ilusiones y expectativas de un mundo al que ni conocen y se dirán ¿Quién es este hombre? Pues yo soy aquel que se supone encarga de protegeros, vine a ver si en alguna circunstancia veía hombres y mujeres preparados para morir por sus creencias ¡y no veo a ninguno! Simplemente esperando que otros lo hagan, ¡no le crean a charlatanes como este! Y por esta razón vosotros estáis condenados pues… ustedes mismos destruirán su civilización, así como siempre lo han hecho en pasadas oportunidades.

Inmediatamente las personas pudieron levantarse y salieron  de la iglesia desesperados mientras el profeta caía  al suelo llorando y de rodillas ante el Maestro.

-          -Todos seguid decepcionándome- comento cerrando sus ojos


-          -¡Pensé que hacia lo correcto! Decía el profeta sollozando agarrando las piernas del maestro.


-Si queréis… llámame Uriel, ese es mi verdadero nombre. Aunque me fallaste y por eso ya no necesitareis saber mi nombre; por esto tuve que destruir mi templo para cerrar una de las nueve puertas al mundo donde no queda esperanza, quería tener a un  puñado de personas  dispuestas a dar su vida por mantener las otras  ocho cerradas ya que solo los humanos pueden hacerlo, mas como les dije a aquellos a quien chantajeabas, ustedes mismos se destruirán.

Mientras Uriel Salía de la iglesia el pastor se quedó llorando en el suelo y para que no sufriera más Uriel le prendió fuego, el pastor lloraba y con su propio cuerpo envuelto en llamas fue quemando toda su iglesia, desde el altar, las cortinas, las sillas de madera, todo se fue consumiendo.


-humanos… sois patéticos dijo al alejarse de la iglesia consumida en llamas