miércoles, 28 de enero de 2015

El Mundo del Equilibrio - Capitulo 11 - El Fin del antiguo arcangel

El final del antiguo Arcangel

¿Cuánto tiempo he pasado entre estas ruinas? Si no fuera porque los años me parecieran días diría que he estado acá por unos cuantos años. Aquí prácticamente comenzó el descenso de esta existencia humana, pero… siempre me gustó el trono de ese hombre al que adoraban como el vicario de un dios.

¡sí! Es placentero ver  las ruinas de los frescos donde el ser humano trato de expresar la majestuosidad del plano al que llamaban cielo, pero sinceramente, el cielo que se ve entre las enormes grietas de esta capilla es más hermoso que estos frescos.

En el pasado me gustaba venir acá y maravillarme con la inocencia humana ¿así piensan que es el plano de la luz? Bahhh, estos humanos no tienen ni idea de cuan bello es el laberinto que custodia la entrada a ese verdadero plano más… ¿Por qué pienso estas cosas? Si… ya lo recuerdo… solamente estoy divagando; tratando de no hacerle caso a esos dos que están en la entrada de la capilla Sixtina.

-¿a qué se debe el honor de verlos  juntos a los dos?-

Trataba de no pensar en lo que sucedería mientras me reía de aquellos dos dragones, al momento que estaba resegado sobre el trono papal viendo al cielo. Mas ellos no decían nada, eran como dos sombras que se dejaban ver por el ínfimo sol que aún no ha empezado a convulsionar

Pero así pasaron más de dos horas. No decían ni una palabra pero tampoco se movían, es más pareciera que nunca respiraran, y esa distancia que nos separaba me daba la sencilla esperanza de escaparme de esos dos pero ¿podría hacerlo? No lo sé, solo estaban parados en esa entrada y su presencia me hervía la sangre

-¿Qué diablos hacéis vosotros dos hay parados?- grite mientras me sentaba cruzando las piernas

Mas su silencio era sepulcral.

-¿Qué hacéis los perritos falderos de ese desgraciado padre de dos seres que sois  siquiera capaces de hablarme?… veo que vosotros sois unos mal educados

-¿sois Uriel? Dijeron al mismo tiempo

-¿Por qué preguntáis algo si sabéis la respuesta?

-¿el Principal os ha llamado? Dijo Apep secamente

-¿y que quiere él? ¡ya cumplí con mi destino! Es más, traicione a mi padre ¿Qué más quiere? Solo… ¡dejadme solo!

-Padre desea quitaros la vida- exclamo Typhon

Aunque estos dos dragones hablaran era como si no lo hicieran, ni siquiera se mueven sus labios, solo estaban en esa entrada, como una mancha negra imposible de quitar, eran como la oscuridad del universo, y sus voces eran aún más profundas que este infinito universo.

El antiguo Uriel volvió a sentarse en ese trono que era iluminado por la luz rojiza que atravesaba las gritas de la capilla Sixtina

-si vuestro padre quiere matarme ¿Por qué no viene el mismo? No quiero perder mi tiempo hablando con vosotros así que decidle esto al Principal… díganle que venga y que me lama el culo… ¿Qué? ¿No les gusto? Ahhh si es verdad vosotros no os molestáis con nada…

El silencio reino por unas horas más pero Typhon y Apep seguían inmóviles y ya poco a poco la luz rojiza que iluminaba al antiguo Uriel se desvanecía


-¿Por qué no os retiráis? Vuestra presencia no es bienvenida… ¿Por qué no me matáis vosotros? Ahhh se me volvió a olvidar… sois incapaces de desobedecerle- con esto Uriel siguió riendo mientras su mirada se perdía en el cielo agonizante

-aceptamos vuestra propuesta- exclamaron al unísono

Sus cuerpos se convirtieron es una oscura masa que cubría el techo de la capilla y así sus  esencias atravesaron a al Maestro vampiro como lanzas. Una a una atravesaron el cuerpo de Uriel lenta y dolorosamente, pero, el seguía sonriendo mientras de su boca salía un hilo de sangre así como las de sus heridas que  fueron acumulándose en el suelo creando un gran charco de sangre.

-hasta el sabor de i sangre es exquisito-

Estas fueron las últimas palabras de ese arcángel desterrado por obedecer a sus padres. Pero a la final ellos lo traicionaron a él aunque obedeció sus deseos hasta la última palabra.


Sus ojos rojos como un infierno se desteñían suavemente  al igual que el rojo del cielo, sus brazos perdieron su fuerza y se desplomaron hacia el suelo y por fin luego de eones de tiempo el, empezó a sentir la paz y antes de que sus pupilas se dilataran… le sonrió por última vez al cielo

viernes, 23 de enero de 2015

El mundo del Equilibrio 3 - Capitulo 10 - Preludio de la Muerte de un Arcagel Caido

Leviatán tocaba una suave melodía tras pasar sus dedos por el arpa que fue el primer regalo que le dio el principal cuando este nació  de los mares del reino al que no podían regresar. Era su único tesoro, aquel instrumento que trajo consigo después de torturar a Dumahel antes de que el destruyera las 9 entradas, sus cabellos azules le llegaban hasta el suelo ya que estaba de rodillas frente al trono energético donde el principal se mantenía sentado y pensativo, el mismo no tenía el valor de preguntarle en que pensaba pues, la ira de un dios puede expresarse con tan solo   una leve molestia.

El principal se mantenía sentado con sus piernas cruzadas y su brazo derecho sosteniendo su cara mientras con los dedos de su mano izquierda jugaba con 3 galaxias que chocaban unas con otras, y se mantenía mirándolas con ojos levemente cerrados y un suspiro suyo hizo que estas se esfumaran con el viento.

Luego su calmada mirada se posó sobre el arpa de Leviatán y una de sus cuerdas se rompió al instante que su mirada se hacía más seria.

Leviatán se quedó inmóvil tratando de ignorar que había sucedido, sabía que algo le preocupaba a su padre pues,  él nunca se ha abrumado tanto como para quedarse semi-dormido escuchándole  tocar el arpa pero…

-¿Qué os sucede? Replico Leviatán con leve susto.

Con sus palabras lo único que logro fue que el Principal le mirara directamente a los ojos y este le apunto con su dedo índice.

-si vos tuvieses  que matar a uno de vuestros hermanos para tu morir ¿Cómo lo hacéis? ¿Suavemente sintiendo como vuestras manos se tiñen del más exquisito rojo o tan solo cortarle la cabeza? Replico el Principal con severa calma

-¿Por qué vos me preguntáis eso?

-si no podéis responder mejor guardáis vuestra voz.

Ahora se escuchaban los pasos de otro ser que se acercaba con paso firme, La presencia de Drakon era la más pesada de los dragones, el nació de lo más profundo del reino. Él era la esencia de la oscuridad que reinaba brevemente el mundo después de que la luz se hiciera presente en su universo sin esperanzas.

-¿Qué os preocupa tanto padre? Después de que la deidad de la luz se marchara solo os has  quedado sentado creando existencias y destruyéndolas con solo mover vuestros dedos.

-vosotros conocéis esta guerra desde que todo empezó ¿Cuántos universos han sucumbido? Seguro vosotros mismos no sabéis la respuesta pero…  no pienso en esto… no… pienso en esa maldita hipócrita que está al frente de mi templo… si… esta frente a lo único que le queda como ejército, ¡solo quedan dos almas más por destruir para que ella no tenga nada! Está viéndolos con su típica mirada de confianza y tranquilidad, apuntándoles con su espada tratando de averiguar cuál es la otra respuesta al acertijo.

-padre ¿Por qué hacéis vuestra vida tan tormentosa? Solo matadla

-¡callaos que ese es el problema! El primero que muera tendrá la mayor potestad de la unión de nuestras conciencias, por eso no la he matado. Si ella me mata mi mente dominara sobre la de ella y dominare el reino de la no existencia, donde no existirán ni sonrisas ni llantos…

-una nueva existencia nacerá, donde no existe el dolor ni el amor, aunque esta sea creada por las cenizas que se acumularan en los hogares de familias quemadas por mi odio… ¡lo puedo ver  con mis ojos! Este será el universo definitivo donde no exista el equilibrio… donde  nunca habrá un homicidio… donde no escucharas a un niño llorar ya que no habrá alguien que mate y no existirá ese niño que pueda llorar.

Mientras decía estas palabras el principal se levantó de su trono caminando hacia Drakon

-¿qué haced lo demás dragones?- pregunto al ponerse al lado suyo

-¿Qué esperáis de esos dos? Solo están jugando en las adyacencias del templo, además están viendo cual será el siguiente paso de la deidad de la luz.

-¿y que esperáis lograr con eso?

-no lo sé, Typhon  y Apep  son los más antiguos, ¿Quién sabe lo que les pasa por sus cabezas o cuáles son sus intenciones?


-Decidles que busquen al antiguo Uriel y tráiganlo hasta acá… ¡tengo que matarlo yo mismo antes de que esta guerra y esta existencia sucumban!

sábado, 6 de diciembre de 2014

El mundo del Equilibrio 3 - Capitulo 9 - Los Dragones

El mundo del Equilibrio 3

Capitulo 9

Los Dragones

Por un momento sentí que el mundo no había cambiado, “algunas cosas nunca cambian”  eso pensé al ver las olas rojizas  del mar rompiendo con la playa, en mi mente me imaginaba el canto de las gaviotas en un día normal de verano, es reconfortante ese sonido cuando cierro mis ojos tratando de olvidar la presencia de Dumahel que está parado detrás mío, tal vez este mirando con los mismos sentimientos de esa sutil y esporádica paz que te produce el sonido del mar.

-tengo que admitir que… jamás pensé volver a sentir esta quietud- dijo el mientras  veía el mar con sus brazos cruzados

Y como si fuera parte del destino, empezamos a ver como  los copos de nieve ensangrentadas caían desde el horizonte y algunas gotas de agua los acompañaban; el sol estaba a punto de decirnos adiós más sabíamos que no había diferencia entre el día y la noche, esto nos hizo pensar que no todo estaba perdido.

-¿Qué es justamente lo que quieres que vea Dumahel? Pregunte desconfiado

-tenemos más de dos horas acá esperando que recuerdes… y aun no lo has hecho ¿Cuándo vas a dejar de usar tus ojos? Ellos solo te muestran una simple ilusión, aun estas embelesado por el mar y por la lluvia mezclada con la nieve.

-¡no entiendo que deseas! Me dijiste que entendería todo al ver a los dragones  y yo n veo más nada que este ensangrentado mar

-¿Por qué  no los veas eso  quiere decir que no estén delante de ti? Aunque me esperaba esa respuesta… conoces aquellos sentimientos que te harán ver pero… no los controlas ¡inténtalo! Cierra tus ojos y trata de recordar lo que yo no he visto, por eso no te puedo ayudar.

Con un suspiro de aburrimiento cerré los ojos sintiendo la extraña luz del ocaso atravesando mis ojos pero no veía nada aunque me sentí mareado, algo dentro de mí me decía que tenía que concentrar mi energía sobre mi frente y poco a poco  vi aquella nieve cayendo sobre mí y Dumahel, era como si flotara sobre nosotros y recordé aquella risa, risa que estremecía cada célula de mi cuerpo, sonrisa que hacía que viajara por las ruinas del mundo viendo como el legado de la humanidad poco  a poco se convertía en polvo sobre… ¡la tumba de un cementerio!

-polvo sobre la tumba de un cementerio…. ¡polvo sobre la tumba de un cementerio!

Así pude ver como los recuerdos de mi vida volvían a mí, recuerdo a mi familia, amigos y aquella mujer  que era lo más importante para mí,  recuerdo los dulces besos que sentía con toda mi alma, recuerdo mis cumpleaños, recuerdo aquel día en que  sentí la vida como una ilusión más… sabía que algo no estaba bien.

-el ser humano es amor, el ser humano es odio, todo es dual… las alegrías son como una confusa letanía y la tristeza parte de ese infierno que ahora veras.

-ahora la recordé a ella, si aquella mujer que me demostró que mis padres me tuvieron como un error, ellos ni siquiera querían que yo naciera, así también supe que el amor de mi vida era solamente una ramera ya que pude ver cómo me había sido infiel no una sino docenas de veces, recordé que con cada año que cumplía mi inocencia se esfumaba, ahora todo se mezclaba entre hermosos recuerdos y eterno rencor, el amor y el odio se hacían uno y si… logre ver el reino de aquel que llamaban el principal, pude sentir la desesperación de mi maestra al sentir que pronto la violarían, pude sentir el amor que le tenía al mundo y a su madre y entre sentimientos pocos estables pude empezar a ver que había a lo lejos frente a mí.

-a esto le llamamos el equilibrio, nunca lo sentiste pues estabas muy ocupado en tu asquerosa realidad

Me erguí sobre la arena de esta playa y lo vi a él, antes solo sentía miedo pero ahora su presencia era magnánima e imponente, el me dedico una sonrisa al posar su mano sobre mi hombro y con la vista me invito a ver hacia el horizonte.

Caí de rodillas al verlos, aquellos dragones que gritaban y volaban  sobre una especie de templo que flotaba sobre el mar, un templo blanco que despedía un aura más blanca que cualquier cosa que un ser humano jamás ha  visto, los dragones luchaban entre ellos como si estuvieran jugando pero uno a uno se detenía para mirarnos y seguir con su vuelo.

-Typhon, Apep, Lothan,  Drakon y Leviathan, los 5 seres que nacieron de  la naturaleza creada por el reino del principal, son seres considerados divinos  más aún que los caídos pues ellos nacieron de la nada y nada nace del absoluto vacío, son las mascotas del principal y son parte de él, desde el principio de los tiempos y existencias se les llamo dragones y no pueden ser destruidos sin destruir al principal por esto son verdaderos inmortales, ellos aprendieron como tomar forma humana y pueden entrar en cualquier plano y universo sin restricciones, desde el reino del principal hasta el plano de la luz.

Me quede viéndolos mientras trabajaba en la siguiente pregunta que le haría a Dumahel,  y tenía que admitir que su presencia no me provocaba miedo.

-si esta guerra acabo con todos los antiguos seres de luz y oscuridad ¿Por qué los dragones no mataron a la deidad de la luz cuando pudieron hacerlo?

-¿acaso yo estaba hay cuando sucedió eso? No lo  conozco todo, esas historias simplemente  se nos pasó de maestro a alumno desde el comienzo de esta existencia.

-ahora ¿Qué hacemos Dumahel?

Sin decir nada Dumahel comenzó a caminar sobre el rojizo mar y poco a poco se alejaba más; yo no entendía como podía caminar sobre el agua y tímidamente vi que no me india y lo seguí con cierta timidez.

-¿Por qué caminas tan rápido? Le pregunte pero ni siquiera susurro una respuesta, aunque solo habían pasado unos pocos minutos ya casi no se podía ver la orilla de la playa y cada vez estábamos más cerca del palacio, Dumahel estaba como hipnotizado y su mirada se perdía en el horizonte, su armadura se desvanecía como fino polvo más  mis ropas cambiaban a algo más medieval.

Pero nada me había preparado para verla a lo lejos y aunque la distancia que nos separaba era considerable podía sentir su fría y cambiada mirada, su inexpresivo rostro que escondía un poder  incomprensible para un humano, en su mano izquierda tenía una rosa que goteaba sangre y en su mano derecha cargaba una larga espada

-¡¿Qué hacéis vosotros acá?! Grito al apuntarnos con su espada…
 

jueves, 20 de noviembre de 2014

El mundo del Equilibrio 3 - Capitulo 8 - Triste Destino

Triste Destino

era extraño ver como a pesar de que abrí mi alma y mi mente ante este ser que parece humano mas no lo es, su rostro mantenía una fría y sin vida mirada, trate de explicarle todo lo que he vivido durante todos estos años pero era como si no le importase, pero al mismo tiempo parecía entender mis palabras. Trataba de recordar aquellas cosas que aprendí sin ninguna razón; me dolía la cabeza con cada fugaz pensamiento pero aun cuando decía las cosas que podía hacer a el no le impresionaba aunque cualquier persona pensaría que este demente.

-¿eso es todo lo que sabes? Exclamo fríamente


me quede frio al ver que no le impresionaba,  aun cuando le demostraba que de alguna forma predecía el futuro, aun cuando podía ver el fuego cruzado durante los tiroteos como si se movieran en cámara lenta, aun cuando podía ver en el rostro de cualquier persona si en esta dominaba la oscuridad que cegaban sus pensamientos.

-¿crees que eres especial? Volvió a replicar

-no lo sé- le dije mientras bajaba la mirada con incertidumbre

-pues no lo eres.- Susurro cerrando sus ojos

Mi sangre hirvió de la rabia, no soportaba verlo haciendo caso omiso de mi dolor y de aquellas cosas que me pasaban sin razón alguna.

-¡no me mires así! Y ¡te demostrare que mis palabras son ciertas!

Pero aun cuando no moví ni un solo musculo se apareció detrás de mí en un pestañeo de mis ojos

-aun cuando quieras pelear, tienes que saber que… no te puedes comparar conmigo…- susurro en mi oído.

-¡cállate! Le volví a gritar tratando de golpearlo

-aun cuando creas que eres especial, la verdad no puedes compararte conmigo, y mucho menos a los caídos que pronto conocerás.

-¡te dije que puedo ver y sentir el futuro! Exclame grirtando

-te aseguro que ese futuro no dura más de 6 segundos. Dijo magnánimamente

-¿Cómo lo supiste? Replique asustado

-no se quien seas pero te tendré que explicar muchas cosas en nuestro camino, aun no lo entiendes pero tenemos un triste destino, destino que puedo sentir en mi corazón mas no lo veo en mi mente; tu solo le haces caso a tu mente por eso no sientes lo que te dice tu corazón, eres un iniciado incompleto y no sé quién te quito esa venda de los ojos pero no es suficiente como para que luches conmigo.

-¡cállate y pelea!

Aun cuando me concentraba para que el tiempo transcurriera más lentamente este  ser se movía como una sutil niebla desviando mis puños.

-te lo dije, incluso tu percepción del tiempo es distinto al mío por lo cual ahora sé que has sobrevivido por algún designio de las deidades.

-¿deidades? ¡No creo en dioses!- le volví a gritar

-pues deberías… son tan reales como ese leve futuro que ves con tus ojos

Caí en el suelo dejando que mis lágrimas recorrieran mi rostro, pero en vez de furia solo sentía incógnitas.

-¿Qué quieren de mí?- le dije con tristeza

-no lo sé pero… ya te iré mostrando que eres y que soy yo, pero primero… tienes que saber que tengo muchos nombres.

-si es así y si existen dioses ¿eso quiere decir que eres el diablo?

Pasaron varios e incomodos minutos, dentro de mí quería confirmarlo, quería sentir que eso reconfortaría mis dudas y con cada segundo mi desesperación crecía

-y si lo fuese ¿Cuál sería el problema? Siento que eres impaciente y eso se considera una profunda imprudencia entre nosotros

-¡eres el diablo y yo un caído! Grite con miedo

-no, no soy el diablo y la verdad, si un ángel que renuncia a su promesa es un caído entonces yo soy uno también, así como tú.

-¡eso es mentira! Yo no he hecho nada malo…

-¿eso crees? ¿En verdad lo crees? Todos hacemos daño aunque no queramos; si dices una mentira te harás daño a ti mismo, si haces llorar a alguien entonces le haces daño, por lo cual todos aunque no queramos admitirlo somos malos.

-¡yo no desee esto! Le volví a gritar

-¿eso crees? De verdad ¿nunca deseaste tener el poder que tienes ahora? ¿De verdad nunca quisiste jugar con el tiempo, saber el futuro y ver a través de la mente de las personas? No te mientas a ti mismo y ya dejemos de juegos, mi último nombre fue Dumahel y antes de él me llamaban Corvus.

-¿y tú primer nombre? Pregunte suspicazmente.

-la verdad… ya no lo recuerdo-dijo con tristeza

-¿y de dónde vienes?

-¿Por qué me interrogas? ¿Aun crees que soy maligno?, pues tal vez lo sea pero mi intención es no serlo; alguien te guio por el reino del principal, y como nunca te he visto puedo intuir que fue ella  quien te mostro parcialmente la verdad, aunque es verdad… no recuerdas todo lo que viste en unos segundos y es entendible.

-¿y que le paso a este mundo?

-tu sabes lo que paso mas no te escuchas a ti mismo, solo escuchas tu desdicha y tu sufrimiento y por eso te diré, la deidad que controla la luz fue asesinado por tu supuesta maestra, ahora el equilibrio está roto, las reglas no existen y tu mundo está pasando por el sendero  de la muerte, el tiempo ahora no transcurre como siempre lo sentiste transcurrir, ahora el clima es  tan frio como el ártico y tan caliente como el sol pero todo es mental  por eso algunos humanos incluyéndote no han muerto más a algunos les domino más su oscuridad y por esto vives en este genocidio.


Siempre lo supe, su respuesta era exactamente lo que miraba tras ver a esa moribunda luna en estos días que son como la noche, por eso es que llueve y nieva al mismo tiempo, por eso que la luz se mezcla con la oscuridad dando ese tono rojizo al mundo…

-¿Quién es la deidad de la oscuridad?- Pregunte desconcertado mientras  me sentaba entre las baldosas de la fortaleza.

-nosotros lo llamamos el principal y no te confundas, su apariencia es todo menos lo que te imaginas aunque tengo que decírtelo, las deidades tienen propósitos desconocidos incluso para nosotros; Lo que siento en mi pecho son las ordenes de ambos, y te aliviara saber que los designios de la deidad de la luz son leves pero no han cesado. ¿No muy lejos de aquí hay un mar? Siento como este  me está llamando.

-Debemos partir, y no te preocupes si no digo nada, entenderás todo a su tiempo, engendras cuando tú mismo los veas.

-¿a quienes? Pregunte con miedo


-a los dragones. Dijo con una sonrisa

sábado, 18 de octubre de 2014

El mundo del equilibrio 3 - Capitulo 7 - Preludio y Prologo de una Guerra

Es difícil describir como un dios llega a esta tierra, es difícil  comprender como Amy, la deidad de la luz va bajando desde los cielos a este resquebrajado mundo que sin querer abandono hace unos años humanos, solo se puede decir que mientras bajaba las nubes se apartaban de su sutil y espiritual cuerpo, mientras, esa vieja y rasgada armadura desaparecía transformándose en lo que debió ser desde un principio. Aquella armadura que solo un dios podría penetrar.

Con ojos sin vida observo el mar rojizo que se extendía hasta el horizonte y poco a poco el agua cambiaba a su verdoso y natural color; se apreciaba como su presencia hacia vibrar suavemente el agua y cuando por fin sus pies sintieron el mar ella empezó a caminar hacia el horizonte con toda la estirpe típica de un ser supremo; sus ojos tenían ese matiz de vida y muerte combinados,  es difícil de explicar ese rostro que estaba vivo y muerto en la misma proporción.

 Con cada paso el agua dejaba de mantener ese color sangriento pero  poco a poco volvía a ese color más… era de esperarse. Amy estaba tan furiosa que no prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor.

-  Malditos dragones ¿Dónde estáis? Decía con voz magnánima

- Muy cerca de voz mi señora- se escuchaba a lo lejos.

Pero ella no tenía la más mínima paciencia y alzando un brazo le quito el velo que cubría al templo donde El principal descansaba, templo custodiado por una muralla  de caídos que se mantenían firmes cantando en el idioma de los muertos

Ella se quedó mirando la muralla de caídos, era como si ella esperaba que alguien llegara o que algo pasara y así se quedo por una hora escuchando el típico sonido del mar abierto, hasta que por fin dirigió su mirada a su izquierda.

-¿Por qué tanta formalidad mi señora? Se volvió a escuchar

-¿Por qué los dragones se esconden de mí? Susurro Amy

Y el silencio volvió a reinar durante unos minutos.

-es delicioso saber que no habéis perdido del todo tu memoria mi ama

-¿Por qué me llamas ama?

-pero aun no habláis como nosotros, interesante… creo que nosotros os explicaremos las reglas de ahora en adelante, no tenéis ejercito ni reino que gobernar así que… pasad

La muralla desapareció  y el mar cambió a esas mismas baldosas que atormentaban su antigua imaginación pues su mente estaba dividida en dos partes. En una reinan los recuerdos de la deidad de la luz y del otro… son los fragmentos de memorias que por ahora eran más grandes.

Aun así dio el primer paso y con el admitió que en esta guerra ella estaba indefensa más se quedó viendo el nuevo palacio del principal pero volteo hacia el mar y por primera vez en eones de tiempo… mostro una leve sonrisa y siguió su camino.

En cada baldosa y en cada escultura podía sentir la amargura acumulada y hecha realidad gracias a todo el dolor de cada humano sacrificado por esta interminable guerra, así mismo podía sentir la desesperación que crece en cada rosa y al mismo tiempo el rocío que las cubría era alimentado por cada lagrima de desesperación. No le agradaba pero no podía hacer nada para impedirlo.

Y así camino por un par de horas entre la belleza que produce tanto sufrimiento,  era extraño ¿Cómo tanta hermosura podía ser creada con tanto dolor? Ni siquiera con esa parte de sí misma que era una deidad pudo entenderlo, tal vez la única respuesta la tenía su imagen contraria, y entre pensamientos noto que ya había llegado a la entrada de los aposentos del principal.

Como lo imaginaba y como era la tradición Typhon la esperaba como esperaba a todo iniciado para culminar su iniciación.

-no puedo decir que vuestra presencia es bienvenida y no me alegra ver al mismo humano dos veces.

-¡no me importa lo que sientas o lo que te guste! No vine aquí para hablar con un Dragón pero solo escuchare de tu siniestra boca una sola respuesta. ¿Dónde están los demás dragones?

-¡de cordera a león! Típico de su majestad y aquí no tenéis voluntad, solo pasad yo os llevare con mi padre como lo hice un tiempo atrás y admito que disfrute de vuestras lágrimas.

Es difícil ver a un dios ser callado por un ser inferior a él, pero sucedió, Amy bajo suavemente el rostro pero su iris izquierdo cambio a una forma reptil, así como los tenía la deidad de la luz

Ambos caminaron un pasillo que se hacía interminable; en las paredes estaban guindados miles de espejos y mientras caminaba, Amy veía su reflejo que solo cambiaba en una sola cosa, en cada espejo tenía una expresión facial diferente, en unos tenia diferentes sonrisas y en otras llantos y rostros de desesperación.

-¿te gusta jugar conmigo, Thyphon? Susurro

-¿tenéis algún problema con eso? Si, disfruto ver como ese lado humano aun domina tu mente y me gusta ver cómo te afecta pero la verdad es… yo no tengo nada que ver con esos espejos.

-¿estás seguro? ¿Cuánto tiempo más me harás perder el tiempo? ¿Dónde está tu padre?

-¿creéis que me gusta estar al lado de un ser como vos? No, y mi padre esta en algún sitio divirtiéndose de vuestra expresión seria que esconde a alguien tan frágil

-¡Basta de juegos! Grito Amy

Con su grito el pasillo se desvaneció y reino nuevamente la oscuridad pero, poco a poco las baldosas parecían una tras otra formando una gigantesca habitación y en el centro estaba el con su blanca armadura acompañada de una sutil aura tan blanca como su armadura.

-Recuerdo que tu aura no era tan débil. Exclamo Amy

-y yo recuerdo que vos no habláis así. - Replico el principal con una torcida sonrisa

-ahora dime ¿a que se debe vuestra presencia? No me digáis que no te gusta lo que he hecho con este ínfimo planeta

-¡quiero oírlo de tu boca!

-¿Qué quieres oír?

-¡maldita sea! ¿Por qué haces esto? Si tanto quieres morir ¿Por qué no agarras tu espada y te quitas la inmortalidad tú mismo?

-¡porque quiero que lo hagáis vos! ¿No lo entendéis?

-somos la misma conciencia, ¡¿Qué importa si yo te mate o tú te matas?!

Con estas palabras el principal abandono esa sonrisa y mantuvo sus ojos cerrados como era su costumbre.

-¿Por qué rompiste el convenio que sellamos con la sangre de ambos?

-¡cállate! Grito el  Principal lanzándose hacia Amy colocando el filo de su espada sobre su cuello

-¡vos creaste ese convenio! Lo hiciste para… ¡que los humanos decidieran quien ganaría! Pero ¿sabéis qué? Mientras estabais en vuestro reino abandonándolos ante su propia suerte, yo, yo les sembré la oscuridad en sus almas. Siempre ha sido así, desde las creaciones pasadas hasta la actual. Y ¿sabéis algo? Vos la rompiste

Amy cerró los ojos igual que el principal y en ese justo momento la otra mitad de su conciencia donde vive esa deidad gano la batalla que se libra en su mente.

-¿Por qué nos separamos? susurro

Ambos se quedaron callados pues sabían que ninguno de los dos tenía la respuesta.

-ningún dios puede ser tan débil y benevolente y si lo es, vos ya podréis ver las consecuencias Dijo el principal

Ambos se miraron con los ojos cerrados, ambos tomaban sus propias decisiones pero en el fondo, aquello que los unía tomaba la misma decisión. Tenían que morir al mismo tiempo.





miércoles, 24 de septiembre de 2014

El mundo del Equilibrio 3 - Capitulo 6 - Extraño Destino

El Mundo del Equilibrio 3

Capitulo 6 Extraño Destino

Espero que aun estés con nosotros delicada mujer; aun en mi corazón quiero creer que no has perdido el regalo de esta existencia, me imagino que estas en alguna parte del universo escuchando mis pensamientos y, sé que tu silencio es parte de esta respuesta que mis oídos imploran escuchar. Sé que estas acá a mi lado cabalgando con este triste caballo que pusiste en mi camino.

Ojala pudiera entenderte y… eso trato con el lento galopar de este día, con el suave galopar de este caballo. Los días siguen pasando tan extrañamente para mis sentidos, que aún no consigo  entender el ¿Por qué el tiempo es tan ambiguo? pero aun en el poco tiempo que perciben los humanos he logrado escribir el último libro que ya casi está listo, pero me falta algo y he tratado de entender ese vacío que culminarían los últimos párrafos de este libro.

En mi corazón no existe mayor frustración que ver como mis memorias se van resquebrajando lenta y paulatinamente y ¿Cómo podría ser lo contrario?  Si cualquier persona viera como el mundo de sus memorias se merma con esta vista de palacios adornados con tenues tonos ensangrentados ya hace mucho habría de suicidarse y aunque  después de ver las planicies de las tierras bajas de escocia donde nací convertidas en secos desiertos con algunos trazos de viejos robles peleando por que sus pocas hojas verdes no secaren, aun con todo eso tenía que vivir.

El mundo seguía su curso y en algún lado estas tú, lamentándote con lento odio,  el odio de ver como esas predicciones que vistes en la prueba de los espejos se hacían realidad; nadie podría haberte preparado para saber que lo que verías en esos espejos, parte de ello sería tu futuro. Y desde ese día que te vi en mi habitación, en ese instante que mire directamente hacia tus ojos mientras mantenías esa sonrisa, en ese momento supe que habías visto en esa prueba.

Pero aun no quería aceptarlo, pues ya había visto masacres similares en otros iniciados los cuales nunca se hicieron realidad, y eso esperaba, que solo fueras una más en el sádico proceso que había creado el principal, proceso que desconozco su razón de ser, más se, que tú ya lo has comprendido.

Dumahel se fue acercando a una de las fortalezas que estaban en las afueras de una ciudad que extrañamente era más tranquila que el resto. Pero él no se preguntaba ¿Por qué? No… él no era un simple humano inocente de las malicias que acostumbran los caídos y los entes oscuros.

Sabía que era una de las muchas trampas que el principal creaba donde el forjara su voluntad. El mismo caballo perdía su tranquilidad mientras se acercaban a la entrada y pasaron varios minutos mientras Dumahel veía la fortaleza con lento detenimiento, con algo de energía controlo parte de la conciencia del caballo pero solo se dedicó a bordear el castillo, solo para quedarse un momento pensando ¿Por qué el caballo le dirigió a esta fortaleza? El caballo había galopado por propia voluntad durante semanas pues  era la mejor manera de permanecer de incógnitos entre tanta malicia

Pero ya no importaba más, ya no tenía las fuerzas para seguir el camino, lo único que le mantenía en pie era su última responsabilidad, el terminar este libro pero dejo que el destino trabajara por él, si ya el caballo lo trajo hasta acá es porque alguien quiere que entre

Al volver a la entrada escucho varios disparos y seguidamente varios gritos que nacían desde lo más profundo y oscuro del castillo. Pero ¿a quién le importa? Sería otro humano a punto de ser el alimento de un perverso caído

-¡Maldición… Maldición! Se escuchaba estos gritos mientras el caballo junto con Dumahel se adentraban  en la oscuridad hasta que el creo una esfera de luz para ver.

-¿Quién eres?  Grito el hombre

-eso mismo te pregunto yo a ti o mejor dicho… ¿Qué eres?

-¡Maldición… estoy harto de ustedes!- Le volvió a gritar al caído mayor que sostenía la cabeza de…

-ella esta… ¡muerta! Dijo Dumahel susurrante al ver la cabeza de Amy decapitada

Pero el caído solo mantenía su suave sonrisa mientras abría sus ojos lenta y paulatinamente

-dime ¿Qué eres?- Exclamo Dumahel

-Soy Divad y ¿quién coño son ustedes? ¿Qué quieren de mí?

Dumahel noto las lágrimas que salían de los ojos de Divad mas no podía consolarle, ni siquiera es un inicia…

-¡sí! Vuestro amiguito es un iniciado… susurro el caído

-eso es imposible… ¡yo los vi morir a todos! Soy el último que queda hasta que ya me canse de ver lo que ustedes le hacen al mundo que una vez ame…-

-si el no fuera un iniciado ¿Por qué creéis que no lo he matado aun?

-no me interesa, nunca había visto a este hombre así que nunca paso ninguna prueba y por lo tanto si me lo preguntas puedes hacer lo que quieras con él.

-¡son unos depravados! Grito Divad

-¡si tú eres como yo y amas al mundo como yo! ¿Por qué no luchas y matas a todos estos desgraciados que han aniquilado  esos pastos donde juzgaste en tu niñez?-

Dumahel detuvo su paso con cierto asombro. ¿Cómo podría saber lo que pienso?

-¿Cómo supiste eso chico? Dijo al subir la mirada para proseguir su camino  fuera del castillo

- y entonces ¿Quién es ella que nos está viendo desde los cielos?


Ya esto era más que una coincidencia ¿Cómo sabe tanto? ¿Cómo sabe que ella existe? Es mas ¿Cómo ha sobrevivido ante el manto oscuro que los caídos posan sobre la mente de los humanos?

-ya  os dije es un iniciado...

-¿Cómo te llamas caído? Susurro Dumahel

-podéis llamarme Nergal, señor de este castillo, amo de los muertos vivos pero este cuerpo no es el mío

-entonces no te importara si mueres- intervino Dumahel

Con estas palabras el cuerpo de Dumahel se fundió con la oscuridad y se posó detrás del cuerpo que usurpaba el caído Nergal. Pero este solo sonrió al sentir la cuchilla rota de Dumahel

-jajajajaja ¿Qué pretendéis? Si me desolláis solo caerá el cuerpo de uno de los muchos humanos que he revivido

-¡eso no me interesa!-

Divad cerró los ojos al escuchar  como el chorro de sangre salía de la garganta de ese hombre que luego de abrir sus ojos noto que era El cuerpo del pequeño Roger

Los volvió a cerrar con odio mientras Dumahel se le acerco apuntándole con la daga


-ahora... tienes mucho que confesarme…

martes, 19 de agosto de 2014

El mundo del equilibrio 3 - Capitulo 5 - La muerte es solo otro camino

La muerte es solo otro camino

Dicen que todo aquel que tenga un arma es un enemigo… bahh eso dirías a menos de que el que tenga un rifle sea un niño; anuqué, en todos estos años he aprendido que este es mi caso.  Mi pulso siempre vacila cada vez que tengo que asesinar a algún infante que camina con mirada perdida pero con ya su habitual y torcida sonrisa y sé que aunque le dispare, por cada niño que cae al suelo perdiendo su sangre aparecen más y más, es como si ya supieran donde estoy o cuando es el momento en que decido jalar el gatillo.

Sé que allá arriba alguien nos está mirando, y por alguna razón sé que no es su culpa que todos mis sueños… es más, todos los sueños del ser humano se eclipsaran en solo llanto… guerra y… dolor, sé que estás pensando en mí y en alguna forma de reencontrarnos para saciar la sed de sangre de los que en unos años atrás llegaron a este mundo.

Pero esta guerra aun no esta tan perdida, o eso quiero creer por cada grito que se hace escuchar a lo lejos… aún estoy acá acostado en lo que queda de una pradera soñando con verdes pastos, imaginando que una mariposa se posa en mi nariz, y aun imagino que trato de dormir pero solo consigo que una lagrima salga de mi ojo izquierdo. Recuerdo las frases de muchos disque hombres antes de morir por un balazo en su frente…

“vivirás bajo la sombra del omnipotente”

Esa frase sí que la escuche muchas veces pero ahora es que estoy comprendiendo su significado…

Es raro ver en el cielo una luz brillante pero ante mi asombro observe una lluvia de cometas fugaces esparcirse por el cielo apenas estrellado, ahora mi mente vacilo por varios minutos en pensamientos vacíos, como si ninguna atrocidad estuviera sucediendo en este mundo pero…

-no te muevas- escuche a mi lado

-¡dispárale! ¿Cuántas veces te he dicho que no puedes razonar con ellos? ¡No te entienden!

Así moví lentamente mis ojos para ver quiénes eran y solo vi a otro niño apuntándome con ese pulso que yo mismo tengo al apuntarle a un infante

-¡este hombre parece que si entiende!- grito nuevamente

Con un suspiro deje que siguieran hablando y me dedique a seguir observando las pocas estrellas que aún se dejaban ver.

-¡te dije que le dispares!- grito otro hombre

Apenas sentía la boquilla de la pistola en mi frente, aunque sentía que la muerte me rozaba de la misma manera que me roza esta arma… no tuve miedo y cerré mis ojos recordando a un ser que me hizo sentir de la misma manera, un ser que roso su piel haciéndome sentir el infierno de forma muy cercana más nunca me produjo miedo.

-hey ¡tú! ¿Me entiendes?- replico el hombre

-creo que sí, mas no creo que me entiendas tu…- le susurre

-¿eres uno de aquellos seres que llegaron a destruir nuestro mundo? Replico a punto de jalar el gatillo

-¿te parece que lo soy? Es más…

Me levante suavemente mientras mis armas y mi rifle se hicieron sentir al erguirme

-si sientes dentro de ti que soy uno de ellos entonces ¿Por qué no tienes el valor de dispararme?

Aquel hombre empezó a vacilar mientras que perdía su pulso, así como este niño me apunto aunque él ya se había tranquilizado

-¿sabías que los niños pueden sentir dentro de su alma quien ha sido seducido por la oscuridad?- dije sonriente

-¿y cómo sabes estas cosas? Dijo al bajar el arma

-no lo sé, hay muchas cosas que se sin razón alguna, muchos rostros se me hacen confusos aunque los recuerdo a la perfección-

Ya ambos calmados se sentaron en el suelo viendo también las estrellas, ¿Por qué será que todas las personas con las que me encuentro terminan viendo el cielo? Quiero pensar que lo observamos buscando esperanzas donde no las hay y  por supuesto todas estas personas terminan muriendo a mi lado.

-¿Qué les parece si hacemos esto rápido y nos vamos de aquí?- Replique con fuerza

-¿a qué te refieres? Sabes que prácticamente no hay donde esconderse ni huir-

Tras decir esto seguí mirándole a los ojos y se podía notar en su mirada la desesperación y los muchos días que no ha dormido, pero más aún como ha pasado antes, el tiempo se detenía poco a poco y observe cuanto tiempo ha estado protegiendo a este niño, supe que la fatiga de sus ojos se debía a que el dejaba que el niño durmiera y el siempre hacia guardia, tratando de olvidar toda la sangre y atrocidades que se encierran en cada memoria ocupada en estos años.

-y… ¿él es tu hijo?-

-¡no!- dijo el niño con nerviosismo

-bueno no hablemos más, es mejor que me sigan. Replico el hombre

Pero con el caminar desee profundamente que esta vez no pasara. Y se lo rogué a aquello que me miraba desde lo alto.

-por favor que no mueran… ¡por favor no mueran!- susurraba con los minutos

-por cierto. ¿Cómo se llaman?

-me llamo Roger- dijo el niño sonriente

-soy Cristian ¿y tú?- exclamo este hombre que se veía envejecido por los años de desesperación

-Me dicen Divad…

-veo que te acostumbraste a esta vida…- exclamo Cristian

No podría decir que me he acostumbrado, tal vez es solo que acepte que nada ya será igual, que tal vez tenga un destino trágico y confuso pero ¿Cómo explicarles todas las cosas que se y desconozco al mismo tiempo? Es mejor no decir mucho pues de todas formas no lo entenderán

-¿Por qué lo dices?- replique

-es como si ya supieras por donde caminar, veo que tú mirada está tranquila y serena así como si hubieses vivido esto en toda tu vida

-no… por supuesto que no es así- dije con una leve sonrisa

Llegamos al borde de la ciudad, el tipo de sitios donde ellos afirmaban habrían conseguido sobrevivir, pero a la distancia se veía una de las innumerables fortalezas que están dispersas por todo el mundo; me detuve con cautela pero ellos aceleraron el paso.

-¿saben lo que están haciendo? Les dije tratando de no elevar mucho mi vos

-¡por supuesto! Acá las entidades nunca se acercan, solo nos alejamos para buscar comida... Exclamo Roger

Sabía que esto no estaba bien; estar cerca de una de estas fortalezas es igual a estar muerto, pero, si hacia algo estas dos personas morirán, ¡tal y como quería que no sucediera!

-lo mejor es tratar de que no sientan que estoy acá- me decía a mí mismo

Caminaba con lenta angustia mirando hacia todas direcciones, tratando  de ver a las entidades mayores que vigilan cada una de estas fortificaciones, mas ninguna aparecía, todo esto se hacía más y más sospechoso.

Le hice una seña a Roger para convencerlos de que nos fuéramos, trataba de hacerles entender con señas que ¡no debíamos estar acá! pero entraron como si este fuera su hogar desde hace años y... ¿Qué más me quedaba?

Con cada paso la tensión dentro de mí se incrementaba mas, trataba de estar tranquilo pues mis nervios y mi temor  nos delatarían. Ahora sudaba sin control al entrar en la oscuridad del pasillo principal,  trataba de no ver esa poca luz que atravesaba las ventanas, las cuales se extinguían pues llegaría la desgraciada noche.

Dentro de mi mente observe como descuartizaban a este niño pero yo… trataba de mantener la cordura, podía imaginar sus gritos así como también podía oler su sangre esparcida por toda la zona

-cálmate Divad ¡cálmate!

“así que un iniciado” “así que un iniciado” “así que un iniciado”

Eso era lo único que podía escuchar en mi mente y trate de cerrar mis ojos y tapar mis oídos para no perder el control pero, para mi horror pude escuchar el grito de Roger viniendo desde lo más profundo del castillo y con él se escuchaban varias detonaciones desesperadas

-Divad ¿Dónde coño estas?- gritaba Cristian

-¡no!

Pero así como pasaba con cada humano que llegaba hasta mí, tuve que ver como moría a mi lado. Me acerque a su cuerpo que había sido atravesado en todas sus extremidades, como solo lo podría hacer el más sanguinario psicópata y al ver como este deliraba lo agarre entre mis brazos.

-se… llevaron a… Roger-

Y así cerré mis ojos al escuchar sus últimas frases

“¿Qué paso con los verdes pastos? ¿Qué paso con todas esas personas que murieron a mi lado? ¿Qué paso con todos mis amigos y familiares? ¿Qué paso con esa mujer que me encontré en una cantina en un día nevado? ¿Por qué… siento que este es un adiós?

-maldito seas… ¡maldito seas!-

-¿Por qué me maldices si son tus memorias y lo que en verdad sentís?

Y por fin pude verle directamente a los ojos, por fin pude ver claramente a un caído mayor, por fin entendí que mi destino era mi destino y no podía escapar de el sin ver a un caído mayor…

-¿de qué te sorprendes? Me decía mientras estaba sentado en un trono de mármoles negros.

Lo mire con odio, con desesperación, y con el más profundo dolor que puedas sentir en tu pecho.

-¿Por qué lo mataste? Grite al verle directamente a sus rojizos ojos.

-¿de eso no os habréis dado cuenta antes? Vuestro destino está escrito por la sangre de quienes se acerquen a ti.

-¡Cállate! No estoy dispuesto a aceptar que esto es solo un maldito capricho de ustedes

-¿queréis  saber la verdad? No se cuales sean las  intenciones de mi padre, solo sé que debo encontrar a un iniciado y acá os encuentro.

-¿de qué carajos  hablas?

-Interesante… os habéis perdido la memoria pero aun creo que recuerdes este rostro- dijo sonriente

Subió su brazo y mostro la cabeza decapitada de Roger.


-¡a ver si son sádicos! ¡No respetan ni siquiera la dignidad de un niño que nada tiene que ver con esto-¡ le grite nuevamente lanzando a un lado mi rifle
-¿Quién os dijo que os quiero mostrar a este dulce y decapitado niño? Solo mirad… jajajaja
El rostro agonizante de Roger se derretía paulatinamente mientras le maldecía a este caído hasta que su rostro cambio al de…

-este rostro es de aquel que sabes que te mira desde arriba, esta mujer es la razón de todo la sangre y el dolor que vos vivís, ella es… ¡la deidad de la luz!